MÁS VIEJO QUE EL HILO NEGRO

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MÁS VIEJO QUE EL HILO NEGRO

Un año ha bastado para que los dos partidos “nuevos” parezcan más viejos que el hilo negro. Particularmente oscuro en el caso de Podemos, convertido en un sainete de peleas adolescentes, aunque algunos de sus pretendidos jóvenes tengan ya más años que la orilla del río.

El caso de Ciudadanos es diferente. Las batallas de poder que corroen a los morados tienen que inventárselas en el caso de los naranjas, con un par de “espontáneos” que salen de sobresalientes de espadas para que no parezca lo que es y que así aún lo parece más: que Cs es un partido unipersonal donde lo que se discute en realidad es la cercanía a Rivera en la foto. El rango viene marcado por la posición en el posado. Y la foto ya está hecha de antemano y el Congreso suena a perfectamente prescindible y a viaje para el que no hacían falta alforjas. Lo que Rivera tiene que hacer de una vez es aclararse en lo que quiere ser de mayor y que así podamos aclararnos todos. Porque pasarse la vida pretendiendo ser el más guay, el que cae bien a todos y de estupendo a tiempo completo acaba por producir el efecto contrario. Y a las pruebas me remito con lo que les está pasando por nuestras tierras mesetarias, tanto las del norte como las del sur. Al paso que llevan y para las próximas se quedan en las raspas del todo, que en cueros ya se quedaron al segundo envite.

Podemos es otra harina y muchos otros costales. Se veía venir pero no tan rápido. Pero ahí está. Ni se recuperaron de su primer éxito ni son capaces de levantarse de haberse pegado luego contra los alambres. Ahora llevan meses matándose a besos por las televisiones y asfixiándose a abrazos por las redes. Con el personal cada vez más agotado de sus amores cansinos y de sus cariños a palos. Que, oye, ya vale. Que su pelea por el poder, así a lo crudo, es lo que hay y el cante es de las minas. De su cónclave van a salir, vistan a la mona como quieran, con indudables fracturas y no hace falta ser profeta para saber que a los perdedores les espera su particular “Siberia”. El que no lo tenga claro es simplemente porque se niega a verlo. En Madrid lo tienen bien a la vista. “Vae victis”. O sea los derrotados al gallinero . Y gracias.

Lo que ha sucedido y está liándolo todo es que Iglesias, el macho alfa, resulta que es menos alfa de lo que le parecía a él mismo. Que no las tiene todas consigo y que está viendo que lo que preveía un paseo triunfal y en loor de multitudes se le está convirtiendo en una subida al calvario donde no está muy claro quien va a acabar siendo el crucificado. Porque crucificados va a haber, eso seguro. Aunque antes canten mucho juntos y griten muy enfervorizadamente aquello de lo que carecen ¡Unidad, unidad!. Es estas organizaciones cuanto mas se eleva el nivel del ese grito es cuando mas prestos y afilados están los cuchillos.

Lo asombroso del asunto, aunque en verdad solo para quienes no conocían orígenes y tripas de está formación, es la verborrea presuntamente ideológica con que envuelven su pelea. Y lo que ya la convierte en risible es la apelación sistemática y diaria de los otros a los unos y de los unos a los otros de que “vamos a dejar de pelearnos y de mirarnos al ombligo” para al minuto siguiente quedarse absortos en el redondelito y soltando garrotazos tuiteros a ambas manos.

En fin, que están muy divertidos.

Antonio Pérez Henares

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