MESDAMES Y MESSIEURS

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MESDAMES Y MESSIEURS.

No tenemos medida. Justo antes de que comenzase el recuento todo eran gestos compungidos y una vez concluido, como si la victoria por los pelos del centrista Macron fuera el ungüento amarillo, todo son caras de felicidad.

Las bolsas suben como cohetes, incluido nuestro Ibex 35, las primas bajan y el personal, siempre corto de memoria, vuelve confiado a la rutina.

Alivia pensar que las cosas podían haber sido mucho peores. Habría bastado que la pareja de baile para la segunda vuelta hubiera sido Mélenchon-Marine Le Pen, para que a estas horas los mercados estuvieran a la baja, el euro por los suelos y las alarmas silbando en las oficinas de la UE. No ha sido así, porque al amigo de Pablo Iglesias se le vio demasiado el plumero chavista en la fase final de la campaña.

Alfonso Rojo ( La Razón )

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