Minuto basura

abismo

Minuto basura.

Hay días que se me acumulan los sentimientos y ayer, cuando escuche a Pedro Sánchez pronunciando un largo discurso, pretendidamente solemne pero tristemente ordinario, en el que decía que iba na formar gobierno, pensé que tal vez nos merezcamos los españoles que “un sin sustancia” como él presida un ejecutivo que llevaría a nuestro país a parecernos cada vez más a Grecia y Portugal.

El sólo hecho de que un partido con 90 diputados y un líder cuestionado por su propia organización emplee un mes más del que ya llevamos sin hacer nada de provecho, en ver si consigue los apoyos necesarios para formar gobierno, denota el nivel de irresponsabilidad y de ambición de personaje mediocre del que hablo.

Durante el tiempo que ha transcurrido desde el día que se conocieron los resultados electorales, todos los políticos deberían haber trabajado para sondear sus posibilidades de alianzas que les permitieran llegar a la Moncloa.

De Rajoy al menos se sabe que lo ha intentado y no ha conseguido los apoyos que reclamaba, pero de Sánchez se conoce que para obtener la cuadratura del círculo sólo puede hacer una cosa, y permítaseme la expresión: “bajarse los pantalones y que nos sodomicen al resto de los españoles”.

Siempre se ha dicho que al trabajo se llega llorado, con las necesidades hechas y el instinto sexual satisfecho, pero en este caso no es así, al menos en parte, y eso nos lleva a los españoles a vivir peligrosamente un tiempo más, porque nuestros socios europeos y las agencias de calificación, empiezan a descontar los minutos antes de subirnos la prima de riesgo.

Aunque es cierto que estamos hablando de política, Pedro Sánchez en vez de citar a Cervantes sin haberlo leído, debería aplicarse la advertencia que le hizo Bill Clinton a George Bush, padre: ¡Es la economía, imbécil!

Yo creo que no es solo la economía pero sin una economía saneada no es posible hacer una política decente y solidaria.

En la vida merece la pena ser buena gente, pero no basta con ello: hace falta ser algo listo y andar con buenas compañías, a ser posible aseadas.
Mientras tanto, el que crea en Dios que se confiese y los ateos que se aten los machos.

Diego Armario.

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