MODO DE CENSURA

JUGUETESX

MODO DE CENSURA

La última encuesta del CIS, reproducida hasta la náusea por algunos medios de comunicación, abre de par en par para Pedro Sánchez los portones de la moción de censura. El líder del PSOE no aceptó la propuesta de Pablo Iglesias para que encabezara en junio pasado su moción porque un político inteligente le explicó que al menos diez o doce diputados del PSOE no le votarían, echándolo todo a rodar. Tras las últimas fugas de diputados, parece claro que la unidad parlamentaria socialista en torno a Pedro Sánchez es un hecho.

Como las encuestas habían certificado en los últimos meses el sorpasso de Podemos, el secretario general del PSOE no podía promover, sin embargo, una nueva moción de censura. La consecuencia lógica de plantearla es la disolución de las Cortes por parte de Mariano Rajoy y la convocatoria de elecciones generales. La espada de Damocles del sorpasso podemita impedía a Pedro Sánchez entrar en el juego censor. La encuesta del CIS ha cambiado las tornas. Unas nuevas elecciones, aunque las gane Rajoy, robustecerían la posición del PSOE como representante de la izquierda. La amenaza del sorpasso ha desaparecido y Sánchez, aun con el riesgo de la convocatoria de nuevas elecciones, tiene vía libre para afrontar una moción de censura, incluso antes de Navidad, en todo caso cuando crea que más le conviene.

Pablo Iglesias es el dirigente político capaz de armonizar la mayoría absoluta en el Congreso que necesita el líder del PSOE para que la maniobra censora escabeche a Rajoy y pueda el líder socialista satisfacer su exuberante vanidad, encaramándose en la silla curul del palacio de la Moncloa. El PSOE solo tiene que gestionar los votos del PNV, que le han costado al presidente del Gobierno mil millones de euros por barba. Una minucia para Pedro Sánchez, dispuesto a ofrecer el oro y el moro por el apoyo peneuvista.

A Pablo Iglesias le corresponde el grueso de la operación censora: coordinar a la rebañega parlamentaria de los partidos secesionistas y de las agrupaciones de extrema izquierda. Todo ello sumaría 179 ó 180 escaños. De sobra para que triunfe la moción de censura, descabalgando a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno. Desde las elecciones decembrinas del año 2015, el líder del PP se ha escapado por los pelos de que lo desarzonen al menos en tres ocasiones. Y aunque mejoró su situación tras las generales de junio de 2016, está claro que la Cámara, al margen de puntuales maniobras presupuestarias, le es hostil. Antes de la encuesta del CIS, la moción de censura era posible. Ahora es probable. Más pronto o más tarde, pero probable. Ayer, la mayoría del Congreso vapuleó sin piedad al presidente, que se defendió con irónica brillantez.

Está claro, sin embargo, que si la iniciativa de las izquierdas prosperara, Mariano Rajoy se adelantará e impedirá la moción de censura disolviendo el Parlamento y convocando elecciones generales. Antes de la resurrección del ave fénix sanchista y del órdago final de Carlos Puigdemont y el pobre Arturo Mas, el Partido Popular lo tenía fácil. El resultado de unas nuevas elecciones le otorgaba, según las encuestas, mayoría absoluta con Ciudadanos. Ahora, los horizontes se han emborrascado y solo se despejarán si Rajoy sale robustecido el próximo 1 de octubre del desafío histórico de los secesionistas catalanes.

Luis MaríaAnson ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor