Mucho postureo

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Mucho postureo.

Postureo estratégico. Mejor: postureo táctico, casi infantil. ¡Uno, dos, tres, cuatro… noventa! Eso es lo que hay. Noventa diputados. Y habla con todo desahogo de reforma constitucional, cuando cualquiera sabe que con eso no puede ni reformar el aseo de la sede sin contar con el concurso de mucha más gente. Gente que es, por cierto, del partido que desprecia, al que vilipendia, al que ignora, con el que no quiere ni siquiera tomar café.

Olvídense de las negociaciones teatrales que quiere escenificar: Pedro Sánchez tiene acordado con Podemos mucho más de lo que aparenta el cuadro de doble fondo que presenta a la sociedad política española. Esto es muy fácil: o con Iglesias o con Rivera. Con Rivera precisa el abandono voluntario del PP, que puede argumentar que quien debe abstenerse es quien perdió las elecciones, que es el PSOE, no quien las ganó, que son ellos. Es más, en un alarde de pillería, los populares pueden soltarse el moño populista y anunciar que quieren someter tal acuerdo a la aprobación de sus bases. ¿No lo pretende hacer Sánchez al objeto de secar a sus barones? Pues adelante la caballería. Que les pregunte el PP a sus militantes si quieren que, en nombre de la grandeza histórica y el sacrificio por España, su partido se abstenga para favorecer un gobierno socialista con los inmaculados Ciudadanos de Rivera.

Conviene hacer poco caso de los gestos grandilocuentes de estos días de hogaño. Las bases socialistas y las podemistas, dijo Sánchez, «no comprenderían que no nos entendiéramos». Y en ello está mucho más de lo que creemos. ¡Pero… uno, dos, tres, cuatro… Noventa! Poco pollo para tanta tropa.

Carlos Herrera ( ABC )

 

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