NADA TAN ESPAÑOL

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NADA TAN ESPAÑOL

Incluso en estos tiempos en que parece que todo ha cambiado y que los muros se han venido abajo es dulce constatar cómo las clásicas constantes de la política española permanecen inalterables.

Nada tan español como que Convergència ayude al Partido Popular en su aritmética parlamentaria -en este caso para sacar adelante la reforma de la estiba- y nada tan torero como que en amable correspondencia el Gobierno ayude a los nacionalistas a tapar sus casos de corrupción: los dos representantes del Ministerio de Cultura en el Consorcio del Palau de la Música evitaron asistir, el viernes, a una reunión clave en la que se iba a decidir si la institución acusaba al partido de Artur Mas por recibir 6,6 millones en comisiones ilegales. Gracias a tan generosa ausencia la Generalitat pudo imponer su mayoría y dijo “no”.

También otro gran clásico de lo mejor de la españolidad subyace en la más local pirueta de Quico Homs, que si el 9N engañó a los independentistas haciéndoles creer que aquella patochada era un referendo, ahora les ha vuelto a tomar el pelo consiguiendo que le paguen la multa de 30.000 euros a la que de todos modos le condenaron como colleja por tratar de vacilar al Estado.

España como todas las naciones tiene su folclore y la tensión entre Cataluña y Madrid lo capitaliza de un modo principal y singularísimo. Mientras la inmesa mayoría de los votantes de lo que queda de Convergència creen sin duda ni rubor que serán independientes en noviembre, su partido continúa perfectamente instalado en el autonomismo de canje con el mismo cinismo de siempre: y esto no hay tanque entrando por la Diagonal que lo supere.

Igualmente, que el independentismo ilusionado continúe pagando la fiesta de los que grotescamente disfrazados de héroes llevan toda la vida trabajando para enjuagarlo es un hito tan extraordinario que yo creo que deben de hacerlo hallando placer en que les estafen porque es imposible que alguien sea tan ingenuo durante tanto tiempo. En su estrategia de no meterse en líos, Junqueras empieza a parecer un espantapájaros y no podrá salir airoso ni siquiera inocente de la corrupción que escandalosamente está contribuyendo a tapar: tantas lecciones que en el pasado nos ofreció de honradez y transparencia alguien vendrá tarde o temprano a reclamárselas.

Bajo la gresca de los días repetidos, lo sustancial de España pervive con todo su esplendor y con el vigor que nunca tuvieron los fantoches que decían que venían a salvarnos y los que están a punto de extinguirse son ellos.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor

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