Naturales y derechazos

portaga

Naturales y derechazos.

Aportagayola, den por citado a Ortega y Gasset si digo que los toros son el mejor espejo de las Españas. Lo refiero por la aparente «espantá» de Rajoy y por un tal Iglesias, que se ha tirado de espontáneo y se ha nombrado a sí mismo ya, sin votación ni nada, vicepresidente del Gobierno «in pectore».

Y ya puestos, en vez de vicepresidente, ¿por qué no se ha nombrado el tío directamente presidente, así como les gusta a todos estos totalitarios fascistones de la ultraizquierda, sin elecciones ni esas tonterías burguesas con las que hay que acabar, como en Venezuela?

Lo de Rajoy no es una «espantá». Sabiduría y retranca gallega se llama la figura. Total, si aunque fue la lista más votada, como es de derechas, sin mayoría absoluta le iban a dar un revolcón en la investidura, ¿a qué pasar ese mal trago? ¡Que se lo lleve otro! Cuando supe que la margarita (se llama mi amor) le había dicho «no» a Rajoy cuando deshojó la duda de la investidura, me acordé de que había aplicado la teoría de otro gran filósofo, también llamado Ortega, cual Gasset: Rafael Gómez Ortega, «El Gallo». Dijo El Gallo en circunstancias parejas a las de Rajoy en esta hora: «Las broncas se las lleva el viento, pero las cornás se las lleva uno…» Así que no ha habido hule para Rajoy en esa media plaza de toros que es el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Ruedo de España al que no le falta ni el reloj frente a la presidencia.

Y vamos con el espontáneo, ese Iglesias que ya le tiene nombrado medio Gobierno a Sánchez. No me ha recordado a Ortega alguno, sino a un califa cordobés. El califa en quien he pensado no es del Toreo contra el que vota el ayuntamiento del PSOE en Córdoba, sino del antiguo PCE: Julio Anguita. Antes de empezar a marear el pájaro perdiz de los pactos, repetía siempre: «Programa, programa, programa». Este Iglesias que se presenta a ver al Rey con un atuendo zarrapastroso con el que no lo dejarían entrar en cualquier discoteca de medio pelo, dice algo más lamentable antes de sentarse a negociar nada. Y exigiendo: «Ministerio, ministerio, ministerio». La Castuza quiere sentar plaza de Casta. Este le ha cogido gusto a la cartera de Pseudo Loewe que le dieron como diputado. Y se ha puesto no sólo a quedarse con los ministerios del oso (y el madroño) antes de cazarlo, sino a inventarse carteras.

http://www.abc.es/opinion/abci-naturales-y-derechazos-201601250233_noticia.html

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