“No podían faltar los tontos, cretinos y mamarrachos”

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Carlos Herrera despelleja a los podemitas por su show en el Congreso: “No podían faltar los tontos, cretinos y mamarrachos”.

La duodécima legislatura se inauguró según lo previsto: Posemos desarrolló su performance y su programa, algunos se levantaron a la llegada del Rey, otros no. Entre los que sí, estaban las cabezas visibles. Entre los que no, las mareas, extensiones, postizos y la tonta inflorescencia de IU. Ni unos ni otros aplaudieron, ni acudieron a saludar, ni salieron a la Carrera de San Jerónimo junto al resto de sus colegas para presenciar la breve parada militar. A falta de identificar sus responsabilidades, la democracia española siempre ha tenido problemas de carácter simbólico y estas tonterías en su fase infantil se han producido siempre.

Sin embargo, el Parlamento volvió a ser incapaz de mostrar el decoro, la solemnidad y la ejemplaridad que exigía la ceremonia. Desconozco si el herrumbroso engranaje marianil que rige el movimiento tieso de Ana Pastor tiene programado actuar, reglamento en mano, contra rufianes totalitarios, cómplices del terrorismo (ETA o Alfon) o apologetas de la violencia contra el enemigo político y las trabajadoras embarazadas (Bódalo). Imagino que lo hará el día en que, desde la tribuna, un mastuerzo podemita orine sobre el diputado al alcance de su próstata. Si en vez de la bandera de la II República, que se distingue de la de la I en que es la de la Guerra Civil, no la nacional e histórica, alguien exhibe una bandera nazi contra el Rey, Pastor interviene, seguro. Pero mientras la Meona de Barcelona no sea la Dánae de Marianócrator, ella, quietecita. Y la nación, humilladita.

Nunca podrá faltar en toda escena política de alta o baja intensidad el Tonto Con Bandera Republicana, en este caso un senador, ni el Tonto con Camiseta Reivindicativa, en este caso el lamentable Cañamero, ni la Tonta del Tuit Perfectamente Estúpido, en este caso Carolina Bescansa, que comparaba las horas de agotamiento a las que sometió a su bebé con la presencia tranquila de las hijas de los Reyes en un acto que les es propio. Estamos rodeados por perfectos mamarrachos, como puede verse. Pero quienes rodean, o lo intentan, son muchos menos que los que se comportan educadamente en actos de Estado, no se olvide. El acto de apertura de la legislatura ha sido, una vez más, una ceremonia con la que consolidar la democracia. A pesar de los cretinos.

Periodista Digital

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