Obsesión y venganza

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Obsesión y venganza.

Aunque es una ciencia de poco recorrido, existen los sanchólogos, analistas especializados en el estudio e interpretación de Sánchez Castejón (don Pedro, español adulto de 44 años, el fenómeno que quiso presidir España con 90 escaños y que ahora sigue galleando ya con cinco plumas menos).

Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Los sanchólogos me cuentan que para entender la poderosa mente de Sánchez Castejón hay que tener en cuenta la de Gómez Fernández (María Begoña, bilbaína criada en León, licenciada en Marketing y que trabaja en la búsqueda de fondos para oenegés). Sánchez y Gómez son padres de dos niñas, vecinos de Pozuelo y se casaron hace diez años. Ofició Trini Jiménez y aconteció en el Ayuntamiento de Madrid, pues nuestro Sánchez es ateo, al igual que el gran Zapatero, otro pensador de referencia. El inteligentísimo y revirado Voltaire solía decir que «si Dios no existiese, sería necesario inventarlo». Pero creo que tiene toda la lógica que Sánchez sea ateo: ¿cómo va a concebir un ser superior a él?

Cuentan los especialistas que Begoña Gómez, de carácter hormigonado y enormes ambiciones, ejerce un influjo absoluto sobre Sánchez, hasta el punto de obsesionarlo con una matraca: «Pedro, tú tienes que ser presidente». No sé si es cierto, pero lo indudable es que Sánchez ha convertido su mega «no» a Rajoy en un asunto personal. Su cerrazón va más allá de la política. El odio asoma en cada comparecencia. Simple y llanamente, a Súper Pedro le asquea que un sesentón de Pontevedra, al que tiene por un burócrata perezoso y tiznado de corrupción, que carece de su percha apolínea y su verbo chuleta, le haya propinado dos repasos en las urnas por libre voluntad de los españoles. Resultado: morritos, argumentos infantiloides y «no es no».

A veces las palabras duras son ineludibles. Lo que dijo ayer Sánchez, apremiando a Rajoy a formar una mayoría de Gobierno que incluya a Convergència, es una estupidez. Resulta imperdonable que en un momento en que Convergència participa en un desafío golpista contra España, el líder de la oposición, secretario general de un partido constitucionalista, que es además el que más tiempo ha gobernado la nación, abogue por que se dé cancha a los sediciosos y se niegue a facilitar con su abstención que el partido más votado pueda dotar por fin de un Gobierno al país.

Incurre además Sánchez en un segundo error: su muro sectario entre derecha e izquierda, que lo lleva a situar al PSOE más cerca de Podemos que del PP y a cercar a los populares con un cordón sanitario. ¿Está seguro de eso? ¿Apoya el PSOE -el extremeño Vara, Fernández el de Asturias, Page, Susana…- un referéndum separatista en Cataluña? No. Pero Podemos sí. ¿Comparte el PSOE la aversión de Podemos hacia los empresarios, el libre mercado, las fuerzas armadas y la moderación contable? Confío en que no. ¿Ha practicado alguna vez el PSOE desde el poder una política filocomunista a lo Podemos? Nunca.

No, admirable señor Sánchez: Page, Fernández, Susana, Vara… y el grueso de los votantes del PSOE -en especial los millones que se han apeado, hartos de su empanada federal y su mala cabeza- se parecen mucho más a Feijóo, Soraya o Alfonso Alonso que a Iglesias, Errejón y Monedero. Pero usted nunca lo asumirá, porque lo carcome el rencor tras haber constatado por dos veces que el electorado lo detesta y porque carece del más elemental patriotismo para poner los intereses del país por encima de su ego. Por eso, ya que no tiene la elemental dignidad de irse a casa tras dos derrotas de récord, elecciones ya, por favor. Que desempaten los españoles.

Luis Ventoso ( ABC )

 

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