Oído al parche: Sánchez sigue seducido por Podemos

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Oído al parche: Sánchez sigue seducido por Podemos.

No sé quién aconseja a Pedro Sánchez o si se deja aleccionar por alguien, pero todo parece indicar que sigue empecinado en la única idea que parece pulular por su cerebro: desalojar a Rajoy de la Moncloa. Lo cual hace sospechar que el 26 de junio va a volver a sufrir un descalabro electoral todavía más importante que el del pasado 20 de diciembre.

En efecto, según se informó en los medios de comunicación, el secretario general del PSOE aseguró en la reunión del Comité Federal, celebrado el sábado pasado, que “no habrá gran coalición con el Partido Popular esté o no Mariano Rajoy”. E invocó por toda justificación que el PP es el partido de la “desigualdad”.

No quiero que mis palabras se entiendan como una falta de respeto, pero tengo la impresión de que Pedro Sánchez no sale de cierta visión infantil de la política. Porque infantil es y no otra cosa centrar todo su mensaje político en Mariano Rajoy y en la necesidad de que deje de ser Presidente del Gobierno. Y lo mismo cabe decir de repetir una y otra vez esas consignas muy difíciles de creer como la de que el PP es el partido de la desigualdad.

Y no hay que descartar que justamente su falta de madurez política sea la que explique también que no haya superado ese atolondrado enamoramiento que parece sentir por Pablo Iglesias y Podemos. Cada vez se ve más claro que lo único que le seduce es pactar con Podemos y si es necesario también con los separatistas para lograr lo que el llama el “gobierno del cambio”. Que de conseguirlo no voy a decir que no lo fuera, pero tengo para mí que sería del “cambio a mucho peor”.

Espero que los españoles hayan descubierto la arrebatada ambición de Pedro Sánchez por convertirse en presidente del gobierno. Hasta tal punto que siendo el mayor “vetador” del Reino tuvo la cara dura de decir, mientras intentaba la investidura, que había que dejar de lado los vetos. ¡Claro los que le afectaban a él!

Pero, por si mañana desayunamos -como todo parece indicar- con la convocatoria en el BOE de elecciones, no me resisto a señalar que, si tras el 26 J, Pedro Sánchez ve alguna posibilidad de lograr la investidura lo intentará esta vez directamente con Podemos, es decir, tratará con todas sus fuerzas que haya boda. Lo malo es que la dote que Pedro Sánchez está dispuesto a entregar a Podemos y sobre todo a los independentistas a cambio del futuro matrimonio es nada más y nada menos que la unidad de España. Como decía hace unos años José María García, “oído al parche”. Y yo añado que nadie se llame a engaño sobre cuál seguirá siendo la obsesión de Sánchez: convertirse en presidente-titere del Gobierno. Como a Sánchez esto último no le importará, está en manos de los votantes evitarlo.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )

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