Okupas, alcaldes del cambio y fracaso tras fracaso

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Okupas, alcaldes del cambio y fracaso tras fracaso

Durante meses escuchamos la cansina cantinela de que “no nos representan” referido a las instituciones, que había otra forma de hacer política, que el régimen había fracasado…. Todo este baratillo ideológico quedó resuelto tras unas elecciones municipales y autonómicas que permitieron que los antisistema se hicieran con el control de algunas de las grandes ciudades españolas.

Fue un escenario insólito en Europa, salvo el caso de Grecia, porque esa confusa amalgama ideológica de raíz comunista alcanzó, entre otras, las alcaldías de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz. Ha pasado un año y el balance es desolador. Los ayuntamientos del cambio reflejan la incapacidad de unos políticos populistas e inexpertos que tienen, además, un fuerte componente autoritario y clientelar. La experiencia muestra que se ha producido un claro retroceso. La responsabilidad corresponde al PSOE que ha preferido que los antisistema logren esos gobiernos sin importarles las consecuencias. En la mayor parte de casos apoyaron a los candidatos populistas para impedir que el PP siguiera al frente de la alcaldía.

Es un proceso inquietante que puede conducir que el PSOE coseche un sonoro fracaso como le sucedió al PASOK en Grecia y acabe, finalmente, por desaparecer o caer en la marginalidad. El sistema que tanto criticaban los líderes del 15-M les ha permitido alcanzar las alcaldías y que personas sin experiencia como Carmena, la juez “icono pop”, y Colau, la “reina” de los escraches o la okupación, gobiernen, respectivamente, Madrid y Barcelona. A su alrededor encontramos a una pléyade de pijo-progres tan inexpertos como sectarios e ideologizados. Las consecuencias son demoledoras. Es un estilo de gobierno rencoroso y manipulador con el pasado para esconder sus carencias y unas medidas que desincentivan el crecimiento económico.

A esto hay que añadir graves sucesos como la okupación en Barcelona que pone de manifiesto las contradicciones de unos políticos que ahora están en el gobierno pero que sus simpatías están con aquellos que vulneran sistemáticamente las leyes. Es sorprendente que una parte de los ciudadanos catalanes y barceloneses hayan dado su confianza a unas alcaldesas que son muy populistas y demagogas, pero que no saben gestionar. Es una paradoja en una de las naciones más avanzadas y ricas del mundo, pero sobre todo una gran frivolidad que sólo se puede entender a partir de la grave crisis económica que hemos sufrido. Las crisis son siempre el caldo de cultivo para que surjan oportunistas.

Francisco Marhuenda ( La Razón )

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