EL ONEROSO CIRCO DEL SEPARATISMO

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EL ONEROSO CIRCO DEL SEPARATISMO

Desde que arrancó el proceso soberanista, el independentismo ha dado muestras de vivir fuera de la realidad. Sin embargo, a la temeridad propia de su quimérico proyecto, los cabecillas del procés han añadido una huella de espectáculo circense. En la entrevista que publicamos hoy, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, acierta al considerar que el sececionismo ha derivado en un “circo”. De otra forma no puede tacharse la inaceptable conducta de quienes en octubre llevaron a Cataluña al precipicio. Y ello hasta el punto de confundir la acción del Estado de derecho con una “represión autoritaria” y la fuga de dirigentes imputados con un Govern “en el exilio”.

Lejos de asumir sus responsabilidades y reconocer sus errores, los líderes y las entidades soberanistas continúan parapetadas en el falso agravio, el victimismo y la irresponsabilidad institucional. El principal riesgo de todo ello es la deriva de violencia callejera. Por este motivo, Juan Ignacio Zoido afirmó ayer que “acosar a jueces, a periodistas, a policías y a todo el que no comulgue con el independentismo es violencia”. Sus palabras llegan en respuesta a Pep Guardiola. El entrenador del City, abanderado de la causa separatista, consideró injusta la analogía de los secesionistas con ETA o la kale borroka.

Dada la contumacia del soberanismo a no aceptar la realidad, y tras el fracaso de su intento de liquidación de la Nación española, hay que aplaudir ejercicios saludables de protesta como el que ayer protagonizó Albert Boadella en el pueblo gerundense en el que reside y donde ha denunciado agresiones contra su propiedad. “En Cataluña -aseguró el dramaturgo- se está por el pensamiento único y quien no está con él es señalado”. El independentismo es un circo, sí. Pero con muy poca gracia.

El Mundo