ONGS EN FAVOR DE DELICUENTES

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ONGS EN FAVOR DE DELICUENTES

El que más y el que menos alguna vez en su vida se ha sentido solidario con una causa noble, pero no hay que olvidarse de la solidaridad activa  de los indecentes que se alían para defender al lumpen social y político de este país.  

Esto no debería ser no noticia porque, de toda la vida de Dios, los que asaltan con navajas o roban cajeros y  pegan palizas a sus rivales o azotan hasta sangrar a las mujeres, han gozado de la comprensión y el aplauso de sus colegas de fechorías, que hasta hace unos años se dedicaban al menudeo o al tráfico en mayor cuantía.

Hoy vivimos tiempos en los que quienes querían asaltar los cielos han hecho escala en el Parlamento y allí acogen como invitados a un personal que no es gente, ni gentecilla porque es gentuza.

Los que han apoyan a los que les dieron una paliza  a dos guardias civiles de Alsasua y a sus parejas y han invitado a sus familiares al Congreso de los Diputados, jamás han estado con las víctimas ni aquí ni en Venezuela porque siempre se han solidarizado con sus agresores.

Da la sensación de que actúan como una ONG en favor de los delincuentes porque solo exhiben camisetas en solidaridad con gente condenada por delitos de violencia física  como Andrés Bódalo que agredió a un concejal socialista y a una mujer embarazada en Jaén, y como premio le pusieron como cabeza de lista al Congreso de los Diputados.

A veces me pregunto quién ha hecho la selección de candidatos a las listas de Podemos, porque con la de gente de izquierda culta, solidaria, con criterio y decente que hay en España no es entendible que les hayan dejado fuera de las instituciones y prefieran a gente mal aseada física e intelectualmente.

Ciertamente en el acto de solidaridad con los agresores de Alsasua también estuvieron nacionalistas vascos y catalanes, acostumbrados a acompañar a sus delincuentes a las puertas de los juzgados.

La familia te viene dada pero los amigos se eligen, y esa es la prueba del algodón para descubrir al personal.

Alguna vez he escrito la cabra siempre tira al monte, el borracho a la cantina, la puta al burdel y sus hijos a las compañías indecentes.

Diego Armario

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