Os hemos ganado con la verdad

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Os hemos ganado con la verdad

La comparación no sólo existe sino que es inevitable. Es la misma esencia de la democracia, que no nos convoca a elegir al mejor del mundo sino al mejor de lo que hay. Clinton o Trump. Y claro que hemos ganado diciendo lo que teníamos que decir, pero también porque la señora Clinton sea probablemente la peor candidata de la historia de la Humanidad. Es el contraste lo que nos ayuda a amar la vida. Pero en cualquier caso, y también desde mi más cariñosa buena fe, quiero deciros que lo que no es serio es rendirse a los tópicos sin pensar, dejarse llevar por los lugares comunes, y refugiarse en cuatro seguridades que no es que sean de la “vieja política” sino de personas viejas -y no necesariamente de edad- que pretenden hablar de política desde sus destruidos apriorismos, destruidos por la realidad, destruidos por una verdad que es individualista, que es egoísta, que afecta a la vida concreta de cada persona y que es la que da el verdadero sentido a la libertad.

Porque a ver, ¿de qué queréis que hablemos? ¿Del muro en México, que ya existe y fue construido en parte por Bill Clinton? ¿Del papeles para todos? ¿De la política fronteriza que practica la Unión Europea, la que de verdad practica, más allá de su demagogia buenista? ¿Hablamos de la inmigración musulmana? ¿O hablamos de esa demencial mentira del cambio climático que os habéis creído como los niños que todavía se mean en la cama?

Es esta verdad, la verdad que ha defendido Rajoy contra el populismo de Podemos, Ciudadanos y PSOE, es la verdad eterna del Madrid contra el populismo colectivista de Simeone, y es la verdad de Trump, su verdad americana, imperfecta y acibarada, dura y demasiado exigente para una Europa atrofiada de excedente y de pedantería, pero que es la verdad con que América lleva siglos iluminando al mundo.

Salvador Sostres ( ABC )

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