Pablo Iglesias y los diputados vagos

llanto

Antonio Burgos sobre Pablo Iglesias y los diputados vagos: “¿Devolverá la pasta el que trincó la cartera de Loewe por no dar un palo?”

Me extraña que al día que estamos no se hagan en los bares y en los centros de trabajo porras sobre si habrá nuevas elecciones o no. Estamos en primavera y los campos de la política están cuajados de margaritas que los tertulianos deshojan que da gusto oírlos: que sí, que sí, que no, que no, que a La Parrala le gusta el vino. -¿Él vino en un barco? No, eso es de otra copla. Aunque, para copla, la que se está viendo con las cada vez menos disimuladas ansias de poder de Castejón, que es como por lo visto no le gusta a Sánchez que le llamen. ¿Por qué creen ustedes que se lo digo yo? Para que se joda; justo como él está haciendo con esta nación políticamente paralizada donde, ay, qué casualidad, en los días de la Feria de Sevilla todos los enanos del circo le han crecido al PP, ninguno al PSOE.

El día que no le detienen en Granada al que sus mismos correligionarios llaman Pepe el Tractorista es porque tiene que dimitir Soria. ¿Soria? ¡Y hasta Teruel va ha tener que dimitir a este paso! Me gustaría sabe qué mano mece la cuna de sacarle al PP todos los días un escáaaaandalo, como canta Raphael. Y qué casualidad: cuando van a detener a los alcaldes granadinos del PP, ya están allí las cámaras de La Sexta; pero cada día se dice menos de los ERE, de los langostinos que se comieron con los fondos de los parados, de Chaves, de Zarrías y de Griñán. Tío que ha ido a la Feria de Sevilla ha sido tío al que han detenido a los pocos días. Como el viejo anuncio de las Yemas El Ecijano: «Casi tós parman». Políticamente, pero palman.

Si estando como estamos vamos a estar peor que andamos, ¿a qué celebrar nuevas elecciones? Claro que si de aquí a final de abril le descubren otro sombrero Panamá (menudo jipijapa) a otro ministro de Rajoy, y si detienen a media docenita más de alcaldes del PP (lo que entra dentro de lo posible, en las casualidades menos casuales de estas semanas), sí les interesa que haya elecciones a los que quieren cargarse el paquete de España que describí aquí el otro día. Los que quieren acabar con la Constitución, con la Monarquía, con la Iglesia, con las Fuerzas Armadas, con la Guardia Civil, con la Unidad de España, con la bandera rojigualda y con la Marcha Real. No quieren más Marcha Real que la marcha propiamente dicha, Puerta, Camino y Mondeño: el recuerdo de un Hispano Suiza camino de Cartagena que ha conmemorado hasta El Kichi de Cai fechas atrás, poniendo a secar en los balcones unos trapos con unos colores muy raros, así como la bandera de Rumanía. ¿Sería como homenaje a los rumanos que llenan nuestras calles como acordeonistas ambulantes?.

Desde el punto de vista formal, quienes participen en la votación van a decidir si quieren o no sumarse al pacto que han firmado socialistas y ciudadanos. Sin embargo, hay dos detalles que apuntan a una sutil manipulación para que el resultado sea el que desean sus dirigentes: de entrada, no hay una sino dos preguntas, la primera de las cuales está hábilmente personalizada – ¿Quieres un gobierno basado en el pacto de Rivera y Sánchez?- para que el votante visualice a los dos líderes rivales por encima de las siglas que representan. En cuanto a la segunda – ¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defiende Podemos, En Comú y En Marea?- el hecho de que lleve implícita en su enunciado la opción que desean quienes la plantean, ya lo dice todo

Antonio Burgos ( Periodista Digital )

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