Pablo Preysler

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Pablo Preysler.

Ser puntual equivale a estar bien educado. A establecer el mismo valor del tiempo del que aguarda y del que acude. La falta de puntualidad es más femenina que masculina, porque la mujer tiene derechos adquiridos por la costumbre en la Historia de la Humanidad, y uno de ellos es el de hacer esperar al hombre.

Pero existen límites. Más de diez minutos de retraso superan el límite de la impuntualidad y se ingresa directamente en la grosería. «Mi tiempo vale más que el tuyo, así que te aguantas y esperas». José Antonio Muñoz Rojas, aquel extraordinario escritor y poeta, esperaba con cien años la llegada de la muerte. Y se mostró plenamente en desacuerdo con su mala educación. «Es muy impuntual. Llevo meses esperándola y no viene».

Alfondo Ussía ( La Razón )

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