EL ” PECADOR ” AMANCIO ORTEGA

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EL ” PECADOR” AMANCIO ORTEGA ENFURECE A LOS ESPAÑOLES DEMENTES Y MISERABLES.

Conozco a muchos conspicuos empresarios que parecen tener cargo de conciencia. Este sentimiento completamente irracional suele producirse de manera destacada entre aquellos que más han prosperado gracias al sacrificio, el trabajo duro y la perspicacia. Se sienten en deuda con la sociedad, “que tanto les ha dado”, y esta es la razón que aducen algunos de ellos para emprender obras de filantropía con cuantiosas donaciones para causas diversas.

“Así devuelvo parte de lo que he recibido”, suelen afirmar públicamente, se quedan más tranquilos y aquí paz y después gloria. A mí me parece que este planteamiento nace de una idea equivocada del papel del empresario y también del sistema capitalista en el que se desenvuelve. El empresario es aquel que empeña su patrimonio en pos de un futuro incierto, el que pelea en muchas ocasiones contra la adversidad -frecuentemente con un marco normativo poco favorable- pero el que se levanta cada mañana con el afán de servir a los ciudadanos procurando satisfacer sus demandas con la mayor calidad y al mejor precio, naturalmente también en la esperanza de obtener el mayor beneficio posible.

Por fortuna, el lucro es el interés primordial de cualquier hombre de negocios pero este objetivo no es excluyente. La empresa es una tarea cooperativa que requiere atender y colmar las aspiraciones de todos los que participan en ella: los accionistas, los trabajadores y los ciudadanos consumidores. Así funciona el capitalismo, porque es el sistema que ha creado la riqueza de las naciones, llevando el bienestar a lo largo de la historia a capas de la población cada vez más amplias.

Estos usuarios críticos, dementes y miserables, son rehenes, ya lo he sugerido con anterioridad, de la presunta superioridad moral de lo público, que es totalmente ilusoria, como bien se ha encargado de demostrar el mercado cuando se le deja actuar sin trabas y en régimen de competencia. “Nosotros preferimos que se paguen los impuestos y no vivir de limosnas”, dicen estos usuarios ofendidos, humillados y sobre todo soberbios. Tal es el grado de histeria intelectual de la izquierda del país.

Para los médicos lo importante son los pacientes y ellos lo que quieren es que les tratemos de la mejor manera posible”. “Tú crees que a ellos les importa de dónde venga el dinero”. Pues esta es la misma pregunta que les giro yo a ustedes: ¿creen que los usuarios no dementes, los que tiene sentido común, los que tienen buen corazón -es decir, los que tienen un corazón no envenenado por el socialismo-, los que son bien nacidos, no han de estar agradecidos al señor Ortega?

Me parece que esta es la gran cuestión del país en estos momentos. El señor Ortega no es un pecador, el señor Ortega no tiene mala conciencia. Es un probo empresario y un mecenas encomiable.

http://www.expansion.com/actualidadeconomica/analisis/2017/06/09/593a8ac5e5fdea7f3c8b45c9.html

 

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