PEDRO SÁNCHEZ: SON DE PAZ

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PEDRO SÁNCHEZ: SON DE PAZ

Cuentan sus biógrafos que Mitterrand decía de niño: “Quiero ser rey o Papa”.

Y lo logró, con su soberbia y sus maneras eclesiásticas. Algo así le ha ocurrido a Pedro Sánchez, un tipo raro, imposible de descifrar. Abandonado y estigmatizado por los suyos, invulnerable ante el fracaso, ha flotado por encima de su propia muerte, confirmando que todo desaliento en política es una necedad.

Ahora dicen que va a intentar ganar las elecciones a la Presidencia al estilo americano, como lo logró en las primarias. Antes, a Pedro Sánchez le esperan los 12 trabajos de Hércules, enfrentándose a jabalíes, ciervos, toros y establos para ganar el congreso socialista, pacificar el partido, quitar poder a los barones y recuperar los votos perdidos, especialmente los de los jóvenes.

Un político se merece una segunda oportunidad. Pedro Sánchez la va a tener. Ha vuelto por la puerta grande, ha regresado del desierto, donde estaba confinado, y dicen que ha vuelto en son de paz. Son de paz es una expresión de películas del oeste que suele emplearse cuando los pieles rojas fuman con los rostros pálidos la pipa de caña. El protagonista de la película ha de conducir la caravana hacia una nueva frontera del socialismo, que él ha llamado nueva socialdemocracia y que va a competir con el socialismo de siglo XXI.

Con la ventaja que para la derecha supone una izquierda partida, la aproximación a Podemos, que además de su aliado posible será su seguro adversario, va a a necesitar un talante pactista y una astucia florentina. Vamos a ver quién engaña a quién, qué va a hacer ante la batería de mociones de censura que presentará Pablo Iglesias y qué postura adoptará donde gobiernan juntos, con un partido desunido después de las purgas y las heridas que ha ocasionado la catarsis interna.

Luego ha de idear cómo conjugar la socialdemocracia de nuevo cuño con las corrientes populistas que le han apoyado y que le han llevado al liderazgo del partido. La praxis de la socialdemocracia estaba lejos de ese modelo de rebelión de las bases contra las élites, de esa lucha de los buenos contra los malos o de izquierdistas contra moderados. Los que los conservadores llamaron tiranía de la multitud ha triunfado con el rechazo a los santones y la apelación a las bases.

Otro de sus trabajos más difíciles será impulsar esa reforma constitucional al estilo federal, recogiendo la contradicción en los términos que supone que la soberanía resida en el pueblo español, pero que recoja el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado. Eso es más difícil de entender que el misterio de la Santísima Trinidad y no resuelve el encaje de Cataluña en España, porque los nacionalistas rechazan la propuesta. Además, ahora le toca buscar los consensos dentro y fuera de su partido.

En España, la política que triunfa es la que se hace contra algo o contra alguien. Pedro ha triunfado con su discurso contra las élites y el aparato; y ahora, de pronto, él es también élite y aparato.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

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