EL PENSAMIENTO NO PUEDE TENER ASIENTO

tribuño

EL PENSAMIENTO NO PUEDE TENER ASIENTO

Vivimos malos momentos para la lírica y muy buenos para la épica, porque de eso se trata: de echarle testosterona a la vida ya que si no te atreves a defender sin miedo lo que piensas, te acaban cortando los cigotos.
El minuto vital e histórico en el que estamos instalados ha sido ocupado por tres asaltantes disfrazados de corrección política, ideología de género y autoridad moral exclusiva y excluyente, que están llevando a la sociedad universal a uno de los momentos históricos más coactivos que se conocen, excepción hecha de los períodos de guerras.
 Las armas que utilizan no disparan tiros pero son demoledoras porque hieren e invalidan a quienes se resisten aceptar la uniformidad de pensamiento, que desde hace tiempo se está imponiendo en cualquiera de los confines de las sociedades con democracia formal.
 De toda la vida de Dios han existido chulos, abusadores, profesionales de la coacción y mamporreros bien pagados para hacer el trabajo sucio, ordenado por los capos mafiosos que chantajean haciendo ofertas irrechazables, pero en el minuto histórico en el estamos, son legión sus colaboradores voluntarios.
Todo eso está llevando a no que sea necesario que alguien, mirándote a los ojos con cara de querer darte una hostia, te diga “Cuidado, chaval, que no saben con quién estás hablando”, porque de eso se encargan hasta los espectadores del patio de butacas.
Las legiones romanas de César Augusto necesitaban más entrenamiento y disciplina que los actuales sicarios ideológicos al servicio de una causa incontestable.
La fórmula es eficaz y está generando dos tipos de ciudadanos: los que son aceptados en la tribu en tanto que no se alejen del dogma imperante, y los apestados que se atreven a disentir en público de la norma establecida.
Hace unas líneas me refería a la corrección política, y aprovecho para decir que me la paso por el arco del triunfo. En este mismo párrafo citaba la ideología de género y, ya que estamos metidos en harina, proclamo que me la suda la dictadura que impregna el lenguaje y fuerza a entrar por el aro de cogérsela con papel de fumar. Y en cuanto a la exclusividad de la autoridad moral de quienes proclaman que están en posesión de la verdad, me fumo un puro.
 La uniformidad en la que pretenden que vivamos los ciudadanos libres no admite modelos alternativos que serían y son tan nefastos como los que quieren implantar sus oponentes. Por eso quienes disienten, guardan silencio, se ríen sin ganas o se mimetizan con el ambiente, porque son de los que piensan que “a la fuerza ahorcan”.
Yo quiero para los demás la misma libertad que reclamo para mí, y añado que incluso en democracia hay pelear todos los días para ser libre en una España plural, en la que deberían empezar a sentirse menos coreados los que coaccionar a los periodistas, o quieren vestirnos gris.
Dicho esto, y para que no haya dudas “al respective” – que diría un chulo madrileño de esos que les parecen atrasados, catetos e ignorantes a los del programa “Euskalduna naiz, eta zu” de la ETB – constato que son titulares ejercientes de los mismos despropósitos los extremos de un lado y de otro.
Diego Armario

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