Periodistas militantes

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Vivimos en un mundo injusto que genera malvados de toda edad y condición.

De vez en cuando – como ha sucedido en las últimas horas en la frontera de Hungría – un fotógrafo o un cámara de televisión capta a una periodista pateando a unos refugiados o a unos policías rociando espray de pimienta a una familia siria con varios niños pequeños.

La noticia, las fotografías y los videos que acreditan estos excesos han corrido por todos los medios y redes sociales , con la urgencia de lo que algunos imaginan que es una conducta excepcional, pero conviene que nos no engañemos: este tipo de gente malvada , odiadora y despreciable es real, no forman parte de un grupo minoritario… y no descansan.

Existen aunque no los tengamos identificados, sobreviven en todas partes, son útiles a distintas causas e ideologías y, como en el caso de la periodista Petra Laszlo, aunque haya sido despedida de su canal de televisión porque las cámaras de otras televisiones la han descubierto, no tardará en encontrar otro trabajo en su país porque es fiel a la causa del nacionalismo xenófobo.

El papel de los periodistas consiste en descubrir tramposos y contarlo, denunciar injusticias y tratar de impedir que el poder abuse de los ciudadanos o los engañe.
El papel de los periodistas consiste en contar lo que el poder no quiere que se sepa. Por eso cuando los periodistas son cómplices de los abusos del poder, acaban llamándose Petra Laszlo.
Hace unos días, una periodista de un canal local de televisión en Cataluña, “pateó”, de otra forma, a una pobre vieja que llamó por teléfono a la emisora para intervenir y preguntar algo, pero no sabía hablar catalán.

La tipa que presentaba el programa y que estaba hecha de la misma pasta que la citada colega húngara, la despreció, la humilló y la agredió con la palabra diciéndole que – a su edad – hiciera un curso de normalización lingüística, y que después de eso, volviera a llamar a la emisora.

Lo dicho: si los hijos de mala madre, que existen en esta profesión, volasen, el cielo estaría permanentemente nublado.

Diego Armario

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