PERSEGUIDOS

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PERSEGUIDOS

Miguel Gila, tomando una copa con Gustavo Pérez-Puig en el bar del Mayte Commodore, después de mirar al norte, al sur, al este y al oeste, le reveló su trágica sospecha al director teatral. -Gustavo, la Policía franquista me está persiguiendo-. Gustavo tranquilizó al genial humorista. –No, Miguel. No te persigue. Te está buscando para que firmes el contrato, un año más, de tu actuación en La Granja en la fiesta del 18 de Julio-.

Más tranquilo, Gila reconoció que se había ido de casa y que no tenía domicilio fijo. -¿Cómo te va a perseguir la Policía si es la propia Doña Carmen Polo la que ordena que te contraten año tras año?-. Y Gila, como aventuró Gustavo Pérez-Puig, pasó de perseguido a figura principal de la fiesta que conmemoraba la efeméride del Alzamiento Nacional.

Alfonso Ussía ( La Razón )

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