Postzapaterismo Procoz

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Pedro Sánchez, tan codiciado por cualquier suegra que se precie, para enjaretárselo a su hija -como pueda serlo Albert Rivera- va dando bandazos desde el primer día en que fue nombrado secretario general de su partido (PSOE) o lo que sea esa especie de federación de partidos, previsiblemente modelo de lo que él y sus cuates pretenden endiñarnos a escala nacional, si las urnas se lo llegan a permitir; cosa que a muchos les hace temblar, por pensar que se trata de una especie de reencarnación de Zapatero, algo así como un ZP II.

En la línea de intelectualidad desfondada, digna de su anterior referente, ahora nos propone cinco puntos, cinco, que se pueden reducir a dos: a) Diálogo y b) mancha hacia una España federal… O incluso a uno: Diálogo para ir hacia una España federal.

¿Con quién y de qué querrá hablar este émulo zapateril?… ¿con quienes de federalismo, nanay, puesto que eso ya lo tienen en la práctica con las autonomías?… ¡¿con quienes quieren la parte del león, que para eso es suyo un territorio de los que integran esa España que éste quiere federalizar, a saber cómo?! Difícil se me hace que lo tiene.

Y todo, para llegar a esa especie de paraíso prometido, en el que seguiríamos teniendo más de lo mismo: un Estado mucho más caro de lo que podemos permitirnos; algo más o menos como está ocurriendo, de hecho, en esta España de las autonomías, que solo beneficia a los arribistas cercanos a los partidos políticos, pero no a los ciudadanos de las hipotecas y menos a los del pan cotidiano.
Se nos vendió que era de rechupete crear administraciones cercanas a los ciudadanos. Pero, ahora, que ya ha llovido suficiente, cabe preguntarse: ¿Para qué?… Como no sea para fomentar corrupción generalizada e institucionalizada… ¿Qué beneficio obtenemos los administrados?

Por tanto, como no sea capaz D. Pedro de explicarnos las ventajas de sus propuestas/a, por mi parte, me bajo de ese barco inexistente, con ese timonel sin timón.

Juan Alonso

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