EL PREMATURO DECLIVE DE PODEMOS

puteo

EL PREMATURO DECLIVE DE PODEMOS

Podemos irrumpió en la política española en 2014 a lomos de los devastadores efectos de la crisis y de un mensaje de cambio como antítesis frente a los viejos partidos. Poco o nada queda de aquel efecto ilusionante que fermentó en la primera asamblea de Vistalegre. La formación morada, pese a su raigambre populista, se convirtió el año pasado en la tercera fuerza parlamentaria. En cambio, este 2017 lo va a cerrar anclada en una posición gregaria del resto de fuerzas, sin haber cumplido su meta de hegemonizar la izquierda y sin capacidad de marcar la agenda política.

Entre los errores que explican el prematuro envejecimiento de Podemos se encuentran sus bandazos políticos, la división interna -incluidas las purgas a los discrepantes- y la falta de coherencia con relación a Cataluña, un asunto que ha puesto de relieve la carencia de proyecto nacional de Podemos y el lastre que supone la dependencia de sus confluencias.

Si el año que hoy se cierra ha acabado siendo el annus horribilis de Podemos ha sido en gran medida al laberinto catalán, donde Iglesias y sus socios han desplegado un tacticismo que les ha hecho naufragar en la ambigüedad. A ello hay que sumar la eterna pubertud de una formación refractaria a la dinámica institucional y el empeño en explotar anacrónicos clichés izquierdistas, como muestra la ofensiva contra el Rey. En síntesis: un pobre y decepcionante saldo para quienes ansiaban asaltar los cielos. No es extraño que a Iglesias, desaparecido de la primera línea, no le hayan quedado ganas de salir a la tradicional comparecencia de balance del año.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor