EL PSOE DE PEDRO/ PEDRA SÁNCHEZ ESTÁ DESORIENTADO

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EL PSOE DE PEDRO/ PEDRA SÁNCHEZ ESTÁ DESORIENTADO

Experimento una innegable desazón cada vez que oigo a alguien utilizar simultáneamente el masculino y el femenino cuando el masculino incluye a ambos. Por eso, me van a permitir que me tome la licencia humorística de llamar a Sánchez, “Pedro/Pedra”, para darle el placer de ver también su nombre con la doble fórmula, no fuera a ser que llamarle solo Pedro pudiera ser sexista.

Por otro lado, debo aclarar que me preocupa la situación actual del PSOE porque soy un decidido partidario de la estabilidad institucional. Es verdad que las últimas encuestas pronostican la aparición de un nuevo partido (C,s) con vocación mayoritaria, pero mientras eso no se traduzca en una realidad electoral voy a seguir considerando que la alternancia en el poder entre los dos grandes partidos que representan el sentir mayoritario de la sociedad (PP y PSOE) ofrece muchas más ventajas que la actual diseminación del voto entre partidos minoritarios.

Hay bastantes ciudadanos que no esperaban la irreconocible línea política que viene siguiendo la actual dirección del PSOE. Es verdad que no era fácil trazar las líneas maestras de la oposición política al Gobierno, después de haber sido el partido que sumió a España en la mayor crisis económica de nuestra reciente democracia. A pesar de todo, había quienes esperaban del actual Secretario General –a decir verdad, no muchos después de su conocido “no es no”- un pensamiento de hombre de Estado: no pensar constantemente en las elecciones como camino a su ansiada llegada a la Moncloa, sino hacer una oposición constructiva que mejorara realmente la situación de los ciudadanos.

Los hechos demuestran desgraciadamente que la actual dirección del PSOE, lejos de hacer este tipo de oposición, está desorientada. Parece un boxeador noqueado que deambula por el ring sin enterarse de lo que pasa y que abraza a todo el que pasa por su lado menos a su principal adversario político. Eso es lo que explica que se apunte a todas las manifestaciones, incluso a las que son contradictorias entre sí; que sus dirigentes defiendan una idea en un lugar y la contraria en otro; que se haya resquebrajado la unidad del partido en temas capitales como las cuestiones territoriales, o que para pagar las pensiones haga recientemente unas propuestas fiscales trasnochadas más propias de otros partidos radicales y minoritarios, olvidando que la copia siempre tiene menos valor que el original.

Su estado de aturdimiento le impide comprender que ser alternativa de poder obliga a alinearse con el Gobierno en cuestiones de Estado, como puede ser la revalorización de las pensiones. La ofuscación en tratar de recuperar el poder con la única estrategia reconocible de desgastar como sea al Gobierno, sin hacer antes una profunda reflexión sobre lo que debe ser el socialismo en el siglo XXI, hace pensar que la actual dirección del PSOE lleva a cabo una política de parches y que reacciona en función de la marcha de los acontecimientos, en lugar de tratar de ejercer un verdadero liderazgo social.

Los españoles necesitamos -aunque por desgracia parece difícil, sino imposible- que este partido recupere cuanto antes sus señas de identidad y que proponga una línea política clara, general, coherente, autóctona y sin copiar ocurrencias e improvisaciones. Y es que entre los propios socialista los hay -y tan significativos como Javier Solana, a los que no les gusta el actual PSOE.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )