PSPS

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PSPS.

Cuando la ambición ciega a las personas, cometen grandes errores. Es la única explicación que tiene el daño que algunos están haciendo al Partido Socialista.

En una lectura «no maquiavélica» de Maquiavelo, se pueden sacar perlas de indudable utilidad, por veraces, como ésta: «La primera opinión que se tiene del buen o mal juicio de un príncipe se funda en base a los hombres que lo rodean». Tradicionalmente, la dirección política del PSOE se componía de un equipo de personas que habían destacado en determinados ámbitos por circunstancias profesionales, en la educación, en la sanidad, en el medio ambiente, en el activismo o de cualquier otro campo.

A esta circunstancia se le añadía un componente territorial, incorporando de esa manera la diversidad del territorio español. Sin embargo, esto ha ido cambiando poco a poco porque cuanto más débil se siente un líder en mayor medida busca equipos seguidistas, en detrimento de los solventes. La palma se la lleva el Sr. Pedro Sánchez, que configuró un grupo de confianza personal entre algunos de los que ocupaban un discreto tercer o cuarto nivel en la organización, generalmente burócratas en diversos ámbitos del Partido Socialista y que, con la llegada del Sr. Sánchez a la secretaría general, encontraron una oportunidad personal irrepetible.

De este modo, con el único aval de la fidelidad personal al líder, ocuparon las sillas de la dirección del centenario PSOE. Quien nunca pensó en verse allí sentado no está dispuesto, ni por asomo, a desprenderse de esa oportunidad de éxito político porque es consciente de que no tendrá otra jamás.

En esa batalla, más personal que política, se toman iniciativas que sólo tienen un resultado: debilitar, dañar y desestabilizar al PSOE.

La última hazaña conocida es la de abrir una sede paralela a la de la calle Ferraz. En el Partido Socialista se han sufrido muchas crisis y son varios los líderes que han tenido que dimitir por diversas causas, pero es un hecho inédito que bajo la bandera de un ex secretario general se intente crear una organización paralela o al menos se amenace con ello. El espectáculo es bochornoso, con una copia «made in china» del logo y símbolos corporativos del PSOE, la vanidad del Sr. Sánchez adornando el local y la gasolina suministrada por los que quieren ser dirigentes, da igual en dónde, los que dinamitan desde diversos órganos de dirección, como algunos miembros de la ejecutiva del Partido Socialista de Madrid y los que tienen huevos puestos en varias cestas para que la lotería les vuelva a tocar.

Ya va siendo hora de poner cordura y final a todo esto, casi ha transcurrido media legislatura autonómica y dentro de un año empezará una nueva recta final con parada en mayo de 2019. Esta iniciativa no es ya una batalla por ganar un Congreso Federal, es un mensaje en sí mismo: o para mí o para nadie. La Sra. Rosa Díez lo intentó en su momento y le sirvió para jubilarse como diputada nacional, con todos sus derechos de pensión por jubilación del cargo de eurodiputada que apuró hasta el final para lograr las cotizaciones necesarias y para debilitar al PSOE en su momento. Hoy es una nota al pie de página en el libro de la historia.

Parece que hoy otros están pensando en crear el PSPS, es decir, el Partido de las Sobras de Pedro Sánchez. Mala idea, me viene a la cabeza lo que le dijo un histórico dirigente del PSOE a un intento de escisión en Valencia en los primeros años de la democracia: «Fuera de la fe no hay salvación».

Tomás Gómez ( La Razón )

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