Puigdemont, vende arsénico envuelto en papel celofan

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«Puigdemont, el nuevo conductor en la persecución del sueño indepentista catalán, vende arsénico envuelto en celofán».

El reconocimiento fue explícito por parte de Artur Mas. Según el ya ex presidente de la Generalitat, era preferible la negociación por debajo de la mesa antes que acudir a las urnas.

O sea, mejor un apaño con nocturnidad que un pronunciamiento democrático de mal pronóstico para los independentistas. Con nuevos actores, nuevos guiones y una ciudadanía hastiada, con clara tendencia al desistimiento, que sigue preguntándose quien tiene la culpa de la época más negra y más absurda de la política catalana.

Miedo a las urnas, se llama eso, tal y como recordaron a la nueva estrella del independentismo incluso los portavoces afiness (Jordi Turull, de Junts pel Si y Anna Gabriel de la CUP) en la sesión de investidura a Carles Puigdemont el domingo por la tarde.

Todo por la patria. Un lema que abraza con pasión el nuevo president, hasta el punto de acumular una sólida experiencia en poner las instituciones -los ayuntamientos, en este caso-, al servicio de la causa de la Cataluña una, grande y libre.

Puigdemont, el nuevo conductor en la persecución del sueño, vende arsénico envuelto en celofán, pero deja muy claro que pone rumbo de colisión con ese Estado que, según escribió en una red social, “es una cloaca”.

Antonio Casado ( Periodista Digital )

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