¿ QUÉ CELEBRAMOS ?

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¿ QUÉ CELEBRAMOS ?

Para los que mi forma de expresión os desagrade, aquí os copio lo que ha escrito una antigua militante de Ciudadanos, María José Peña; persona querida y respetada -creo yo- por todos aquellos que la conocen, por su aguda inteligencia y finas formas:


¿QUÉ CELEBRAMOS?


Pues eso es lo que me pregunto.
Me sorprende que algunas fuerzas constitucionalistas se avengan a celebrar mañana en Cataluña, 11 de Septiembre, una fiesta que no sólo carece hoy de sentido sino que representa un verdadero ataque a la igualdad de todos, a la españolidad y a la Ley.
El Once de Septiembre, o la Diada, durante muchos años conmemoraba la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas el 11 de Septiembre de 1714 durante la Guerra de Sucesión española. Esta Guerra que enfrentó a dos poderosas dinastías europeas que se reconocían a sí mismas derechos dinásticos a la Corona vacante, se resolvió a favor de Felipe de Anjou, de la Casa de Borbón, reinante en Francia, y en contra del Archiduque Carlos, de la Casa de Habsburgo austríaca.
Felipe V Borbón, impuso poco después de la victoria la estructura centralista de la Francia de dónde procedía para sustituir a la estructura compuesta de la Monarquía Hispánica de los Austrias. Fue el fin del foralismo habsbúrgico y el inicio del centralismo borbónico.
Con mayor o menor razón, durante años y especialmente durante el franquismo, el 11 de Septiembre en Cataluña se había convertido en el grito reivindicativo y extemporáneo del catalanismo en demanda de las libertades políticas arrebatadas en aquella lejana fecha. De las que se nos arrebataron a todos después, ni una palabra.
Pero, con la llegada de la democracia, y una vez logradas las libertades políticas (y esto, ni en Cataluña ni en España se logró en tal fecha), el Once de Septiembre no tenía razón de ser, había perdido su sentido.


Por ello, que en 1980 el Parlamento autonómico de Cataluña declarara tal fecha como el día de la Fiesta Nacional catalana, era sólo el anticipo de lo que se pretendía y de por dónde discurriría tal celebración en años posteriores. Efectivamente, la “fiesta” no era más que la manifestación reivindicativa de las insaciables ambiciones de un nacionalismo estrecho e insolidario, cansinamente reivindicativo y victimista, perpetuamente enfrentado a España, y contundente ariete para atacar a España y al Estado. Y ya hoy, abiertamente secesionista.


Por tanto, ¿Cómo no reparar en el contenido exclusivamente nacionalista y antiespañol que tiene esa celebración?
La Diada es hoy un mítin secesionista. Quién desee conmemorar la llegada de la democracia a España tiene otra fecha, y quien desee celebrar la festividad Nacional, también la tiene. Y ambas son festividades de unión, de todos, ninguna es contra nadie.
Durante años, las fuerzas constitucionalistas han manifestado frente a esta fecha una actitud blanda, de rechazo tibio; celebrarla hoy es algo peor porque, si esta fiesta no debería ser ya la de Cataluña, menos aún se puede celebrar si el objetivo último de la misma, lo digan o no, es usarla contra algunos. Quien es respetuoso de la Ley que proclamó la democracia y que postula la igualdad de los españoles, no puede sumarse a la fiesta del antiespañolismo y la secesión. Es un error político.


Comprendo la buena intención que anida en muchos de no abandonar las festividades de Cataluña al uso y abuso del nacionalismo pero es que esta no es una festividad de Cataluña sino del nacionalismo catalán, y ahí los constitucionalistas ¿qué celebramos ?.

viñeta y texto de: Juan Alonso

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