¡ Que Dios nos pille confesados !

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¡ Que Dios nos pille confesados !

Ya sé que una expresión coloquial como ésta puede molestar a los puristas de la laicidad y la aconfesionalidad, que son esos que mantienen la cabalgata de los Reyes Magos, con Reinas, pero sin niño Dios al que llevar los presentes.

La coherencia de los funambulistas de la estupidez brilla por su ausencia, pero algo tienen que hacer para que se les note que gobiernan, y a falta champú para ellos mismos y de colillas en el suelo para los niños, ponen la imaginación a trabajar, con escaso acierto.

Como todo el mundo sabe era prioritario, para arreglar el problema del tráfico y de la polución atmosférica en Madrid, cambiar los nombres de las calles de la capital de España, pero una vez más la ignorancia sobre la identidad de algunos personajes de la cultura española, ha sido superior a su sectarismo (¡que ya es difícil!) y quitan del callejero a José María Pemán pero mantienen a Camilo José Cela, que ejerció de censor durante la etapa del franquismo.

Lo de los nuevos libertadores y sus amiguetes oportunistas, es un ejemplo de lo que nos espera en este 2006 que comienza en unas horas, porque entramos en una etapa de desgobierno, de inestabilidad, de experimentos, de debilidad institucional, de ridículo internacional y de exhibición de una cierta miseria intelectual.

Al principio de cada año la gente, ingenuamente, hace votos por un tiempo mejor, de mayor felicidad, salud y progreso pero sospecho que este 2006 no nos va a tocar ni la pedrera aunque me malicio que nos llevaremos más de una pedrada.

Esta vez la frase que aconseja “estar en el momento oportuno en el lugar más adecuado”, no creo que nos sirva de mucho a los españoles, porque nos ha tocado estar en un lugar estupendo con algunos indeseables  tomando decisiones o mareando la perdiz para decidir nuestro futuro.

Sin embargo como está de Dios, en un día como hoy y la noche de mañana, desear paz, prosperidad, buena salud y felicidad a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que se den por aludidos los que reúnan estas condiciones… y también los demás.

Diego Armario

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