¿ Quo vadis, Sánchez ?

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¿ Quo vadis, Sánchez ?

Sánchez se sueña presidente y lo que no se da cuenta es que está desnudo. En cueros. Tanto en cuanto a votos como en su propio partido.

Según pasan los días la precariedad de Sánchez, matizada de inicio por una sensación de alivio de que “peor podía haber sido”, empieza a revelarse en toda su crudeza. El pretende ser presidente, y al revés de lo que proclama, al precio que sea. Incluido en ello el suicidio de su propio partido ha que ha traído unos resultados pésimos, los peores de toda su historia, una división ya feroz y una bronca terrible que inicio él mismo cuando queriéndose aupar en tales resultados pretendió blindarse de entrada-fue lo primero que anunció casi antes de terminar el recuento- como secretario general y como cartel electoral posponiendo a su conveniencia el Congreso que estatutariamente ha de tener lugar entre febrero y marzo. El colocar sus intereses personales y los del sanedrín de Ferraz (encabezados por el inefable Luena) por encima de cualquier otra consideración hizo saltar a muchos, con el asturiano Javier Fernández, como referente ético, y con Susana Díaz como opción y alternativa de poder interno. A su lado casi todos los que en verdad tienen mando territorial y en tropa. Al lado de Sánchez, como mejor ejemplo, y entre otros similares como el gallego, la presunta dirigente madrileña de cuyo nombre ya nadie se acordará pasado mañana, tras dejar al PSM en llamas y humillado en las urnas.

Sánchez quiere ser presidente y puede hasta serlo aunque para ello haya de conjugar y entregarse atado de pies y manos a quienes, unos, son los que los pretenden sustituir y liquidar y los otros, esto también los anteriores, proceder al desmembramiento de España, aunque los Podemitas clamoreen que aceptar el presunto derecho a la secesión de los separatistas es, según ellos, la manera de mantenerla unida. Porque lo que no se está contando es que ni siquiera con Podemos más las coaliciones agregadas, donde confluyen independentistas gallegos, soberanistas catalanes y agregados valencianos, le alcanza y tampoco añadiendo a IU. Tendría que meter en el ajo a PNV y ERC, que desde luego pudieran, para hacer astillas luego todas las que quisieran, investirlo y convertirlo en un títere. La excusa de Sánchez sería que el no lo ha pedido que nada a cambio que gratis. Como si alguien y menos los nacionalistas dieran algo gratis en política. Sería y son muchos los que así lo entienden, el fin del PSOE. Lo saben y lo avisan quienes lo hicieron, Felipe, Guerra y todos aquellos que lo convirtieron en el partido de gobierno en España.

Pero cual es la realidad y la verdad rotunda de los votos y de la situación más allá de los delirios de Sánchez. Pues de una precariedad tremenda y de un futuro aún peor. El PSOE ha bajado a 5,5 millones de votos, a 89 diputados, a quedar tercero en muchos lugares y siendo el propio líder quien ha cosechado el resultado más penoso desplomándose al cuarto lugar en la circunscripción madrileña. Solo puede aducir, y no es poco, que ha nivel global mantenido la segunda plaza a nivel global, en votos y en escaños. Cierto pero esa no lo ha conseguido Sánchez. Eso lo ha mantenido el PSOE que se le enfrenta ahora: Susana Díaz en Andalucía, Vara en Extremadura y Page en Castilla-La Mancha que son donde han resistido las siglas. Sánchez. El y su personal y tránsfuga lista en Madrid lo que ha obtenido es una derrota tan vergonzosa y total que si quedara un mínimo de dignidad y de vergüenza tan solo con ello tendría que haber dimitido de inmediato. En las recientes pasadas elecciones autonómicas, ya de malos resultados, el PSOE, con Angel Gabilondo, aún sacó un 25%. Sánchez, un 17%..
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Pero es que además y eso es lo substancial esa segunda plaza nacional está más que en precario. Y en gravísimo peligro A poco más de 300.000 votos de Podemos que tan solo con sumar una parte de IU, que ha obtenido cerca de un millón, le pasa y los sobrepasa con holgura. Algo que va a suceder irremediablemente si los socialistas no entienden de una vez quien se los está comiendo por las patas, quien los lleva ya más que empezados. Un Pablo Iglesias a quien Sánchez quiere entregarse y se entregará si su partido no lo evita.

Difíciles salidas tienen los socialistas. Porque tampoco las otras son buenas. Apoyar a Rajoy aún con la abstención no lo es desde el punto de vista del partido, desde luego. Ir a elecciones ofrece muchas incertidumbres. Es complicado, pero lo peor es pretender proclamarse vencedor cuando lo que se ha de afrontar es una derrota y una lucha por la propia supervivencia y la hegemonía de la izquierda. El camino de afrontar los hechos puede ser duro pero es el único posible. Máxime cuando enfrente el rival histórico el PP, profundamente herido, con una sangría enorme ha resistido y tiene para el futuro, gobierne o no, mejor posición de partida. Primero porque ha aguantado por encima de los 7 millones de votos y del 28%, porque es primera fuerza en la gran mayoría de las provincias españolas (39) y porque amen de sus 123 diputados en el Congreso tiene mayoría absoluta en el Senado.

Es un poderoso punto de partida para el futuro, aunque ahora le arrebaten el poder con una extraña mezcolanza. Pero a ello se añade un elemento decisivo. Mientras que Podemos ha superado en bastantes lugares, y entre ellos los más claves, al PSOE, Ciudadanos, el rival electoral del PP en el centro derecha no lo ha hecho en ninguno. Los populares siguen teniendo en su segmento una posición más que hegemónica. Esto es algo muy determinante para el futuro, puede que inmediato o puede que a un poco más de plazo, pero que no será nunca muy largo. Puede que ahora Rajoy no gobierne. Lo tiene en verdad muy, muy difícil. Puede que tampoco lo haga el PP. Puede que haya elecciones de nuevo o hasta que Sánchez alcance la Moncloa. Pues bien, de todo ello habrá después un día y algunos de los que vienen son más que complicados. Por ejemplo, ¿Qué tipo de respuesta daría ese gobierno PSOE-Podemos-IU-ERC-PNV a la secesión de Cataluña? ¿Cuál sería la respuesta de la economía a ese gobierno de izquierda-extrema izquierda y, por acción u omisión, separatistas?

Y la pregunta esencial ¿Qué va a ser de España?. ¡ Pero que cosas pregunto!. ¿A quien en verdad, aunque se llenen la boca con ello, le importa España estando el poder de por medio? Quizás nos importe a los españoles. Pero nosotros ya les hemos votado y ahora, ya se lo adelanto, lo que nosotros pensemos a los que ya lo tienen contabilizado en acta y en partido les trae absolutamente al fresco.

Antonio Pérez Henares

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