RAJOY, RIVERA Y EL ” SHOW ” DE PUIDEMONT

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RAJOY, RIVERA Y EL” SHOW ” DEPUIGDEMONT

 El destituido Puigdemont, prófugo de la Justicia, ha afrontado la campaña con el favor inestimable de los medios públicos de la Generalitat, junto a aquellos otros que han vivido de sus subvenciones, como si aún habitara el Palacio de la Generalitat y estuviera en ejercicio pleno de sus funciones. Simulando al personaje de Jim Carrey en El show de Truman, Puigdemont ha visto filmada toda su estancia en Bruselas.

Este reality, junto a la orquestación de sus trinos desde su jaula de oro de Bruselas, le ha granjeado la aureola de gran mártir de la causa. Alzado sobre esa alta tarima mediática, se ha adueñado del sitial que su vicepresidente y líder de ERC, Oriol Junqueras, calculaba tener reservado en el Olimpo independentista. Sumido en las sombras de la cárcel de Estremera, se explica el entripado de Junqueras al que dio rienda suelta a última hora denunciando la impostura del president errante.

No cabe en cabeza humana dejar a disposición de un golpista el mando de una división mediática desde la cual imponer sus argumentos de campaña y vilipendiar a sus contrincantes sin que la Junta Electoral, más allá de quítame esas pajas, meta en vereda, en tiempo y forma, a unos medios públicos de partidismo tan ramplón como insultante, así como ajenos al menor atisbo de independencia.

Es verdad que la próxima cita son elecciones municipales y autonómicas donde la escasa implantación territorial de Cs frente a PP y PSOE puede drenar su crecimiento, pues recurrir a candidatos de aluvión origina grietas y crisis graves como las de Valencia. Dicho lo cual, Rivera empieza a ser visto como Pierre Trudeau, padre del actual presidente canadiense, lo fue en su momento en aquel país. “Un quebequés ejemplar -así lo retrata Michael Ignatieff– que combinaba un contundente rechazo al sentimiento nacionalista de su provincia natal con el compromiso apasionado de llevar a los quebequenses al centro de la vida canadiense”.

Si aquel Quebec rico malbarató su riqueza y se sumió en el declive, pero suministró a Canadá el líder del momento, otro tanto puede acaecer con esta Cataluña extasiada ante el precipicio, mientras el show de Puigdemont la encandila con un número circense más inverosímil cada día.

Francisco Rosell ( El Mundo )