REBELIÓN DISUELTA

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REBELIÓN DISUELTA

Las elecciones de hoy pueden desembocar en un Parlament babélico. Enric Julianaresume así el panorama: “Independentistas sin independencia, republicanos sin república, unionistas sin unión”. El ilustre escribiente florentino toma el pelo a los españoles que defienden la Constitución frente al nacional populismo, llamándoles unionistas, que significa imperialistas, protestantes y paramilitares.

Otros ven las elecciones de hoy como el prólogo de un sueño del infierno, con dos millones de ciudadanos en la calle durante los años que duren los procesos. Según la sátira quevedesca los ropones tuercen las leyes y alargan los juicios -a los que no hacen tuertos los hacen bizcos-, pero esto es una democracia, los colapsos se resuelven con más democracia y los jueces tienen una responsabilidad especial para solucionar una crisis histórica.

Le pregunto a un alto magistrado -no de los que se lavan las manos en el arroyo-, si es posible la esperanza con las dos Cataluñas enfrentadas y las tentaciones surrealistas de algunos políticos, de indultar antes de juzgar. Me contesta: “No creo que se alarguen los procesos como suele ocurrir en otros casos. El Tribunal Supremo se juega su prestigio y los procedimientos van a ser rápidos. Quizás antes del verano puede haber sentencias”.

La gente parece que aún va a apoyar a los soberanistas, lo cual es extravagante después de todo lo que ha ocurrido. Recordemos, para entender la Cataluña profunda, la expresión “el burgo podrido”, la cita de Manuel Azaña después de perder las municipales que achacó a la permanencia del caciquismo de la Restauración, cuando a una circunscripción electoral de poca población se le otorga iguales diputados que a una zona urbana muy poblada. El bloque soberanista se va a apoyar una vez más en una ley electoral neocaciquil, resultado de las mercedes de los gobiernos de la nación a las extorsiones nacionalistas.

Le digo a Moncloa: “La de Jerez os va a madrugar en Cataluña”. Moncloa contesta: “Es probable, pero nosotros hemos estado solos durante mucho tiempo, y ahora ya no lo estaremos. Hemos disuelto la rebelión en marcha, hemos restablecido la ley. Si comparamos la situación con octubre, estamos en la gloria”. También Europa ha sido trascendental en la tarea de descuadernar la trama separatista. Esteban González Pons me dice desde Bruselas: “En Europa, incluso en Bélgica, Cataluña ya no es tema. Puigdemont llamó la atención al principio por la excentricidad, como un hombre de dos cabezas en el circo, pero hoy Europa está preocupada por Polonia, por Austria, por el Brexit y presta poca atención a Cataluña”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )