RECOBRAR CATALUÑA

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RECOBRAR CATALUÑA

¡ Menuda melonada pasearse por Europa sin saber que lo tenían localizado y que hay Estados serios que cumplen las normas! Bastó que pusiera el pie en Alemania para que se acabara la fuga de Puigdemont y empezara su estancia en la cárcel, de la que tardará en salir. Él, su equipo encarcelado y sus seguidores más fanáticos, que se desgañitan por las calles, son los únicos que no se han enterado de que el procés fracasó, de que Cataluña tiene la mayor deuda de España, las colas más largas en los hospitales, los impuestos más altos, la mayor descapitalización, una sociedad rota por la mitad y, lo peor, que ha perdido todo su prestigio en España y buena parte de él en el extranjero.

Con tal pliego de cargos debería ser fácil recobrar Cataluña. Pero 40 años de lavado de cerebro no se borran en semanas ni meses,más, afectando al corazón y al orgullo. El relato independentista es una sarta de mentiras gordas y halagadoras de las que cuesta desprenderse. Desde que son los más inteligentes, modernos y capaces al «España nos roba». Cuando los primeros que les han robado son sus líderes. Pero no lo admitirán por más que se lo demostremos y, en último extremo, dirán: «Prefiero que me roben los míos». Tendrá que ser la dura, cruel, impasible realidad la que les enseñe que «lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible», en su caso, que la geografía y la historia los han hecho parte de España, que si ellos son estupendos en el comercio y los negocios, España les ha ofrecido, aparte de un mercado enorme, la inyección humana necesaria para desarrollar esas facultades.

Y que si hay separación, quienes más sufrirán serán ellos, como están comprobando. Aún así, el núcleo duro del catalanismo es irrecuperable, debido al poder que pierde. El resto necesitará una desintoxicación a fondo para que no sólo lo vean, sino también lo sientan, porque si no lo sienten, volverán a sus fantasías. Y darles lo que piden, como se venía haciendo, no lo corrige, al revés, les anima a pedir más, como los niños caprichosos.

Donde puede estar la raíz del problema. España es un conjunto de pueblos de distinta procedencia que comparten vicios y virtudes, pero cuyas semejanzas superan a las diferencias, aunque nos empeñamos en subrayar estas. Se debe al exceso de individualismo. Pero en los escasos momentos en que actuamos juntos, alcanzamos éxitos notables. Es algo que vengo diciendo en artículos y libros desde hace décadas, sin que nadie haga caso, debido a nuestra incapacidad de escuchar, que se nota en las tertulias.

La Transición fue uno de esos momentos, pero quieren jubilarla. Cuando lo que necesita es corregir sus cortedades. La primera: que juntos nos va mejor que separados. Los catalanes, más que nadie. Pero tienen que ser ellos quienes lo constaten. Al resto, nos basta el sentido común, el menos común de todos.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor