Refugiados

refugiadosk

La mafia y la política en ocasiones conviven e incluso se confunden. Italia ha sido el paradigma de la simbiosis institucionalizada de estos dos grupos, pero nos hemos olvidado de que el hombre es malo por naturaleza y los que son buenos lo consiguen a base de esfuerzo, educación, sensibilidad, estudio de la historia de la humanidad, capacidad de sacrificio y convicción de que el bien dignifica y el mal degrada.

Las mafias que trafican con seres humanos, no son organizaciones políticas sino grupos crimínales que merecen ser detenidos, juzgados y condenados sine die por delitos contra la humanidad.

Los hombres, mujeres y niños, que huyen de países en guerra, son la materia con la que ganan dinero los genocidas que han convertido en un negocio el drama de millones de personas que, al nacer, recibieron el castigo de convertirse en refugiados que huyen permanentemente de la muerte.

Lo peor de esto es que todos somos responsables de que sucedan estos episodios dramáticos, porque tal vez yo mismo esté lavando en este momento mi mala conciencia escribiendo estas líneas de denuncia, como si eso fuese todo lo que pudiera hacer, cuando mi conciencia me pide mucho más.

Los refugiados molestan, incomodan, son extraños, hablan otro idioma, a veces no están aseados, sobreviven pidiendo limosnas e incluso delinquen porque están desesperados, y a gente así nadie la quiere cerca.

Ellos vienen a países en los que hay gente que también tiene problemas pero en ningún caso son comparables con sus dramas y desgracias . En sus países , gobernados por dictadores y convulsionados por terroristas del Estado Islámico ,se ha agotado el espacio para la esperanza.

Europa hace algo – no todo lo que puede y debe – por ayudarlos y protegerlos , y reconozco que sería una utopía imposible abrir las puertas y decirles que todos pueden venir a este mundo, infinitamente mejor que el suyo.

Nadie tiene la solución para luchar eficazmente contra los genocidas y los traficantes de hombres, mujeres y niños que huyen de sus países, pero una política internacional más eficaz, dotada de medios y contundente sí se puede hacer .

Dicen los antropólogos que el homo erectus desapareció de la faz de la tierra hace 70.000 años y fue sustituido por el homo capronis, que pervive en nuestros dias.

En todo el mundo democrático y supuestamente civilizado,se hace política con minúscula y solo hay que mirar a nuestro alrededor, porque en los telediarios aparece todos todos los días gentuza que roba y que se siente ofendida cuando se les señala con el dedo, y solo son noticia ocasional los hambrientos de justicia, pan y libertad que rodean Europa.

Es una lástima, pero la política me aburre soberanamente y digo esto porque, un oficio tan digno como es el servicio al bien común, ha devenido en algo tan desprestigiado, por inexistente, que solo se encuentra en las actividades solidarias y de ayuda a los más necesitados.

Sé que esto que escribo es solo un desahogo, pero de vez en cuando me da por tenerlo, aunque no me sirva para tranquilizar mi conciencia, porque la de algunos se perdió hace lustros, como poco en un tres por ciento.

Diego Armario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*