REMATAR A SUSANA

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REMATAR A SUSANA

La noche que Pedro Sánchez venció a Susana Díaz en las primarias del PSOE, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, se cansó de recibir felicitaciones de dirigentes nacionales de su partido. Visto el panorama desde Madrid, la derrota de la presidenta de Andalucía hace más fácil la posibilidad de que los populares consigan desbancarla en las próximas elecciones autonómicas.

Pero de Despeñaperros para abajo no está nada claro, por más que ella haya perdido la sonrisa, se muestre tensa y, dicen, culpe a su equipo del descalabro sufrido.

Díaz ha hecho de tripas corazón, se ha atrincherado en Andalucía adelantando su congreso regional al mes de julio para no dar tiempo a los sanchistas a presentar un candidato alternativo y está dispuesta a resistir para defender la marca PSOE como su marca en una tierra donde todavía se siente adoración sobre Felipe González y Alfonso Guerra, que han sido dos de sus mas destacados valedores, en un partido que tiene un suelo de un millón y medio de votantes.

 El PP ha ganado allí las últimas elecciones generales, pero en las autonómicas los andaluces siguen manteniendo en el poder al régimen que nadie ha podido desbancar desde el inicio de la democracia. Le ayudan la mayoría de los medios de comunicación, unos subvencionados y otros públicos, Canal Sur Radio y Televisión, con unos niveles de manipulación y adoctrinamiento solo comparables a los del gobierno catalán en su TV3. Más el clientelismo: la Junta de Andalucía es la mayor empresa de Andalucía. Da trabajo a 293.000 empleados, una cantidad que supera con creces a los de cualquier otra comunidad autónoma.

Solo el PP, con Javier Arenas de cartel, ha ganado al PSOE en unas autonómicas, aunque sin la mayoría absoluta requerida para gobernar. Y solo el PP puede conseguir desbancarles, ahora con ayuda de Ciudadanos. Esta misma semana Juanma Moreno comenzó su nueva estrategia de subir el listón de sus críticas a la presidenta en el Parlamento regional para tratar de desgastarla en sus horas más difíciles. Como contraposición a la debilidad interna de Díaz entre los socialistas andaluces, el líder popular busca el aval de los suyos en los congresos provinciales. Aunque recientemente ha ganado en Sevilla, ha perdido en Córdoba y Jaén, cónclaves disputados entre tensiones internas acalladas con sordina para diferenciarse de la guerra abierta entre sus adversarios políticos.

Lo que más beneficia a los populares andaluces con la derrota de Susana Díaz es lo que más perjudica al PP nacional. El Gobierno se ha quedado sin interlocutor para los grandes temas de Estado con la victoria de Pedro Sánchez, pero esas conversaciones privadas que en los últimos meses ha mantenido la presidenta andaluza con Mariano Rajoy impedían a su formación atacar sin piedad a la lideresa andaluza.

Con las manos libres, Moreno y los suyos han reanudado el asalto, sin fecha tope. Las próximas elecciones autonómicas no deberían celebrarse hasta marzo de 2019. Pero como en Andalucía sigue mandando Susana, seguro que tienen lugar cuando a ella más le convengan.

Curri Valenzuela ( ABC )

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