RESTAURAR LA RACIONALIDAD

tejido

RESTAURAR LA RACIONALIDAD

Cada día que pasa, la posibilidad de que se abra un diálogo genuino y de buena fe sobre la cuestión catalana parece más remota. Al contrario, se agudiza el peligro de una confrontación que doblaría el abismo de incomunicación ya existente y cegaría aún más cualquier vía de salida negociada.

Es de lamentar la respuesta de la Generalitat, acelerando la deriva unilateral y antiestatutaria del procés; marcando calendario para la fecha y la pregunta del supuesto referéndum; dictando una autoritaria reforma del reglamento del Parlament para fraguar una ley de desconexión exprés autoritaria, que atenta contra los derechos individuales de los catalanes.

Esa estrategia radical esconde una flaqueza. Busca forzar la aquiescencia de los “comunes” (Ada Colau, Iniciativa…), partidarios de una consulta legal, a su versión desnaturalizada e ilegal. Pablo Iglesias y su delegación catalana ya han caído en la trampa de no dar pábulo legal vinculante al referéndum pero bendecirlo como movilización callejera: ofrecen la envoltura “de izquierdas” a la pretensión autoritaria del “procesismo”. Si los “comunes” incurren en el mismo error, se evaporarán como eventual alternativa sólida e institucional, aunque sea en germen, a los secesionistas. Disponen, ellos y los demás partidos, de mejor opción: la de rechazar la agenda oficialista del referéndum unilateral: tan fantasmal, que ni lo postulaba en su programa electoral Junts pel Sí, por lo que carece de mandato electoral alguno.

Ante el golpe antiestatutario en marcha, urge un golpe de timón a cargo de las fuerzas catalanas para sustituir la actual dinámica de choque por otra de pacto, Asegura Puigdemont que mantiene su compromiso de retirarse en breve. ¿Con la responsabilidad de legar una derrota autoinferida, una situación inmanejable y una desafección de aquellos a los que su partido ilusionó con sueños? Promete Rajoy que nada se hará contra la ley. ¿A cuenta de respuestas susceptibles de destruir a la larga toda posibilidad de reconstruir puentes, psicológicos, personales, políticos?.

La hora es grave. Es el momento de las renuncias mutuas, de la grandeza moral, de restaurar la racionalidad democrática y de asegurar la convivencia.

El País

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*