Reunión de mendrugos

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Cuenta la leyenda que, agonizando el régimen de Franco, a Kissinger le preocupó que en España pasara lo que en Italia, que la alternativa a la derecha que trajera la democracia fuera el Partido Comunista. Fraga le tranquilizó contándole que había un tal Isidoro que moldearía con las cenizas del viejo PSOE un partido socialdemócrata que desharía el monopolio de la oposición que disfrutaban los comunistas. Algunas versiones añaden que Santiago Carrillo bendijo el plan para lograr que el PCE fuera legalizado.

Lo que no sabían Fraga ni Kissinger, pero quizá sí Santiago Carrillo, es que el tal Isidoro era un chisgarabís más dañino por tonto que por astuto. Y, salvo los sinceros mentecatos como Zapatero, que nunca han querido engañar a nadie, casi siempre ha sido así con los dirigentes socialistas. La mayoría han parecido taimados y resultado tolondros. Hasta el mismo Rubalcaba, supuesto paradigma de la camándula, perillán maestro de todas las mañas, resultó ser un fatuo augusto capaz de hundir el transatlántico que fue el PSOE aún más de lo que lo hizo el solemne. Hoy el partido vuelve a estar en manos de un simplón que ni quiere ni puede engañar a nadie. Su estólida franqueza llega al punto en que, preguntado sobre qué hacer en Siria, dice que no sabe.

http://www.libertaddigital.com/opinion/emilio-campmany/reunion-de-mendrugos-76611/

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