ROJOS Y FACHAS

gallosx

ROJOS Y FACHAS

La vieja dialéctica de bandos irreconciliables vuelve, si acaso se fue alguna vez, con otro nombres pero mismo fin: facilitar la creación de ‘clientes’ para líderes políticos sin escrúpulos.

Discuten en los bares como si les fuera la vida en ello, se desean la muerte por twitter sin ni siquiera conocerse, se llaman fachas y rojos con la mirada inyectada en sangre.

No tienen remedio; bueno sí lo tienen: leer y viajar. La ignorancia, en la era de la información, ya no sirve como excusa.

Una serie de líderes, que en realidad son amos, viven, ¡y cómo viven!, de inocularles ese veneno que les garantiza fidelidad para poder seguir llenándose los bolsillos a su costa.

Si deshumanizas al de enfrente, si eres capaz de generar odio hacia él sólo por pensar diferente, logras adeptos para tu causa, siervos sin espíritu crítico que sólo siguen consignas llegadas desde un comité que piensa por todos. Funciona igual que en las sectas, un pastor y muchas ovejas.

A estos líderes siniestros defensores de ideologías totalitarias alguien les dijo alguna vez que leyendo 300 libros se convertirían en personas cultas, pero se olvidaron de advertirles que si todos los libros que lees son de la misma ideología, en lo que de verdad te conviertes es en un fanático, y eso es lo contrario de la cultura.

La cultura implica escuchar a todos con espíritu crítico para formar una opinión honesta. Son exactamente iguales, pero ellos no lo saben, los programas de Podemos en España y el Frente Nacional de Le Pen en Francia comparten ideario en un 80%.

Ambos detestan el capitalismo, cada vez que en Europa se vota el libre comercio como método ya más que demostrado de llevar prosperidad a los pueblos, van de la mano a votar en contra; prefieren la economía dirigida desde un poder central que ha arruinado países enteros y propiciado hambrunas que han causado millones de muertos como en El Gran Salto Adelante en China, o el Holodomor ucraniano; hoy lo viven en Venezuela, no aprendemos.

No nos dejemos atrapar otra vez en esa espiral de fanatismo que nos destruyó por dentro en el S.XX, no seamos tan estúpidos.

Samuel Vázquez ( El Semanal Digital )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*