Romance de Podemos

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Romance de Podemos.

Como estrenamos verano, a la orilla de la playa viene fresquito el romance de Podemos y su guasa. Les diré, pues, en romance, lo que con Podemos pasa. Lo que pasa es que ha ganado el que menos se esperaba, porque nadie daba un duro por el partido que llaman Popular, pues Populismo era lo que se estilaba. Al cierre de los colegios las encuestas lo cantaban: se ha producido el «sorpasso», Podemos es aquí quien manda y han quedado los demás lo mismito que La Chata. En la radio el tertuliano de comentarlo se hinchaba, mientras no daban los datos, porque faltaba Canarias: de Iglesias será el gobierno y Rajoy se va a su casa; que pronto parecerá que esta nación no es España, porque le han cruzado el charco y ya es sudamericana. Dicen unos: «Como Cuba». Replican otros que nada, que será una Venezuela sin cumbia y sin maracas

La ilusión duró un segundo. Ya los colegios cerraban en aquellas que les dicen las Islas Afortunadas y empezaba el escrutinio y la verdad revelaban: todas las israelitas estaban equivocadas. De «sorpasso», ni mijita; no pegó la costalada ese Rajoy que en derrota todo el mundo presagiaba. Y salieron al balcón, como en las noches sonadas: Mariano con los suyos, saludando muchachadas que enarbolaban banderas, banderas rojas y gualdas. Y que eran españoles con orgullo proclamaban, como si en vez de un partido que había ganado en España fueran con la selección, la que «la Roja» le llaman, y a la que Italia la puso mirando a Guadalajara.

¿Y Podemos? Pues Podemos el temporal capeaba del mejor modo posible: a mal tiempo, buena cara. Buena cara y puño en alto, y repitiendo soflamas más antiguas que el TBO, las que usaba Pasionaria: «No pasarán» que decía. Celia Gámez replicaba: «Ya hemos pasao, comunistas, así que a joderse mandan». Como podrán ver ustedes, esta Historia nunca cambia. Los que decían que Unidos podían lo que gustaran, ni Unidos ni sin unir: el pellejazo pegaban, perdiendo un millón de votos sobre aquellos de las Pascuas. Se les ha visto el plumero en la Tacita de Plata, y en Madrid, y en Barcelona, y ya la gente los cala: «Pues te va a votar tu tía; te va a votar la Bescansa, la diputada lactante, la lactante diputada que se montó el numerito dándole el pecho en la Cámara a su bebé pequeñito, que una tata le entregaba en el momento preciso para la foto en portada».

Kichi, Colau, La Carmena, el del Ferrol: cuatro patas de un banco que Cañamero si llegara y lo quincara, igual que si un Mercadona, seguro que lo asaltaba. El Tío de la Coleta y el de la Beca sonada las manos a la cabeza se llevan, no creen nada: «Esto ha sido un pucherazo», por toda España proclaman los que sólo cuando ellos son los que en las urnas ganan creen el sistema que quieren derribar de una tacada; sólo cuando ganan ellos creen en la democracia. Cuando no, ¡vengan insultos a aquel que no los votara! ¿Lo del PP? Unos viejos que están buscando las tablas; les quedan dos afeitados, a punto están de palmarla.

Y aquel espadón perjuro que a Zaragoza mandaran y que los maños, tan listos, al momento rechazaran, y enviaron a Almería para ver si allí tragaban, como tampoco sacó el escaño que buscaba; el que se olvidó que un día juró la Bandera patria en vez de estar a papitos con todos los separatas, dice que ya aquí no hay ética. ¡Pues mira tú, ay, quién habla! El que besó la Bandera que ahora por un trapo cambia…

Y lo del miedo, no olviden. ¿Es Marifé de Triana, que canta que tiene miedo de querer a esa serrana aquel gachó de la copla que Solano musicara? No, señor: se llama copla, pero es el cante que daban tras insultar a la gente que los votos les quitaran. Con el miedo han dado el cante, no hallaron lo que buscaban, que es partir el bacalao con el PSOE en nuestra España. Y de verdad que dan miedo: dan miedo con esas caras, con su odio comunista y atuendo perroflauta, y apestando a sudorina, que es que te tira de espaldas. Y como nos dabais miedo, que el comunismo llegara, en vez de «sorpasso» os dimos un mojón como una casa.

Antonio Burgos ( ABC )

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