Salvar al PSOE, enterrar a Sánchez

A ripped electoral poster depicting Socialists leader Pedro Sanchez is seen in Lugones, Spain, April 26, 2016. REUTERS/Eloy Alonso      TPX IMAGES OF THE DAY

Salvar al PSOE, enterrar a Sánchez.

El PSOE ha de salvar al PSOE. Intentarlo con Pedro Sánchez es pretender resucitar a Lázaro. Desde luego pulso no tiene. El debate lo ha dejado cataléptico, el perdedor unánime, pues es en ellos en lo único en que coinciden todas las encuestas, la del amigable “El Pais” incluida. El 4º y último, como lo fue en las anteriores elecciones en su lista madrileña. Aunque luego pretendiera impostar lo que NO podía ser, a pesar de emperrarse en lo contrario, y al final NO fue por mucha pasarela que le dieran.

Entonces y ahora sus palmeros no se cansaron de repetirnos que estaba ocupando el centro del escenario, que eso le reportaría beneficios electorales, que el que había quedado para el arrastre era Iglesias y ya no digamos Rajoy y no se cuantas milongas camperas más. Pero lo cierto es que las gentes se muestran hastiadas de desfiles y tanta visibilidad acabó por descubrir que solo había carcasa, los focos su desnudez y finalmente las dos severas derrotas en su obsesión presidencial dejaron toda la tramoya al descubierto. El era el padre de un fracaso y los hijos siempre señalan al padre aunque este no quiera reconocerlos.

Desde entonces todo ha sido un coro de plañideras, un bucle melancólico de lo que insiste en reclamar como su magna obra y es su peor fiasco. Su socio y aliado, Albert Rivera, que también quedó salpicado, aunque menos, del chasco y los posados no hace leña y persiste en su condescendencia. Pero quizás es porque, se malicia, y más tras el debate que Ciudadanos donde puede comenzar a pescar votos es en los caladeros socialistas y por eso se muestra tan feroz con Rajoy y tan tierno y poco dado a mentar ERES con los socialistas. Hay maligno que susurra y hasta escribe que Rivera podía ser ese líder que el PSOE estaba necesitando. Vamos lo que antes se decía del mismo pero para el PP.

Sánchez, a tenor de encuestas cada vez mas sombrías, esta ultimando la demolición del PSOE que iniciara el insensato Zapatero demoliendo los pilares en que el partido socialdemócrata se había construido, cimentado su prestigio y sido motor, durante lustros, de la modernización y progreso de España. El inefable ZP se lo llevó todo por delante: la idea y vertebración de nación desde la izquierda, “discutida y discutible”, el pacto y espíritus constitucionales al abrir la caja de Pandora de los odios políticos con la malhadada memoria histórica, que es cualquier cosa menos eso y sí la vuelta del resentimiento y la confrontación entre los españoles por una pasado sanguinario y atroz que creímos tener ya superado y los disparates económicos que hicieron que la crisis fuera todavía más terrible y demoledora de lo que de haberla afrontado y no negado tozudamente como hizo podía haber aminorado. Zapatero fue el Juan Bautista de Podemos, quien abrió el camino y quien, no se olvide, ofició junto a Bono aquella primera cena de que llevo a la cama de los pactos.
Pedro Sánchez ha perseverado por la senda, a pesar de alguna esperanza al principio que quedo en puro atrezzo de banderas, y entregado a los pactos con Podemos y por el plato de lentejas, que resultan ser virtuales pues quienes mandan en los lugares esenciales y hasta en los que no parece que lo hagan son los otros, y ahora está en trance, que unos dan como probable y otros como seguro, de rendir la hegemonía de la izquierda en los próximos comicios. Tras haber subordinado a ellos mensaje y propuestas, el 26 J puede dictar la más dura de las sentencias para el partido centenario.

Resulta ante ello asombroso que ante la previsible hecatombe Sánchez siga en su bucle melancólico y de mandíbula crispada, echándoles las culpas a sus asesores de campaña mientras que sus voceros mediáticos salmodien ahora que “seguirá teniendo el centro del tablero y por tanto decisivo”. O sea, que pasar de ser un partido de gobierno o al menos la alternativa de serlo a convertirse en una bisagra resulta que es un “éxito”. Si. Tan grandioso como el Desvestimiento del Encomendado.

El PSOE vive una situación dramática. Porque a pesar del mantra reiterado de que “poco va a cambiar el 26J”`está a punto de suceder algo trascendental e inimaginable hace apenas nada: que la socialdemocracia pierda la hegemonía en la izquierda y la ceda a su extremo radical. Ello coloca al socialismo en una pelea a cara de perro, pero ya por su propia supervivencia. El PSOE debe tocar a rebato en un intento de salvarse a si mismo. Ya no al soldado Sánchez, misión cada vez más imposible y suicida. PSOE ha debe, por el contrario, intentar sobrevivirlo, rescatar su sigla, su historia y sus principios. Cada vez se abre paso más la idea, y el 26J, puede ser la previa y perentoria condición, de que salvar al PSOE pasa por enterrar a Sánchez.

Antonio Pérez Henares

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