Sánchez: La derrota sí, que ha sido historia

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Sánchez: La derrota, sí que ha sido historia.

Al final de la tarde, y emergiendo del revoltijo, las gentes fueron cayendo en la cuenta de que lo que se iba a votar en el Parlamento era la investidura de Sánchez. Porque durante todos estos días y semanas anteriores se ha estado confundiendo al personal y al final parecía que se trataba de cualquier otra cosa menos esa, que si pacto, que si reforma, que si moción de censura, que si entierro.

El martes mismo, y al escuchar el discurso de “lucidura” de Sánchez, sin lamparón alguno de réplica por gracia de su amigo Patxi, lo que parecía era que lo “votable” era echar a Rajoy. En eso seguía empeñado el socialista, muy jaleado y apoyado en tal empeño por un reiterativo tropel mediático y así titularon en portada varios medios, en que venirnos a explicar que el asunto era votar contra Rajoy.

Ayer por la mañana la cosa se fue aclarando. Rajoy fue el primero en hacerlo y a fe que tuvo un día fresco. El muerto debía venir de la película esa de Di Caprio y le desmontó ora a golpe de sorna ora a palos vivos a Sánchez el tinglado de la farsa. La apreciación general, parroquianos aparte, fue de un desguace. Don Cambio se quedó en Toro de Guisando.

Luego Iglesias dio el primer mitin de campaña en el Congreso. Sus teloneros remataron el circo montado y acabaron besándose. En las Cortes la representación chirriaba, pero el las tiene como un plató y es donde vende. Y es ahí donde se vio, y quizás hasta el mismísimo Sánchez se haya terminado por caer del burro es que su verdadera batalla, en la que le va la vida a él y a su partido, es contra Iglesias. Que lo que está en disputa no es, hoy ni mañana, su presunta Presidencia sino la hegemonía en la izquierda. En la calle, o sea en las elecciones nos vemos, les falto decirse.

Rivera hizo muy buen discurso. En fondo y forma. Pero su problema es que lo hace, y ahí sigue uncido, amarradito a Sánchez y esa foto es hoy mismo bastante tóxica para el. Aunque no lo crea y algunos muy cercanos y más entregados no le dejen ver el peligro que corre. Rivera es mucho mejor y tiene mucho más recorrido que el pacto firmado con Sánchez. Ha de librarse de esa soga cuanto antes. Y hará mejor en no fiarse ni de Pedro ni de Pablo, en cuanto se recalculen y sumen. Su otro error fue, más aún por el momento y el día, ponerse a predicarles a los populares su obligación de decapitarse guillotinando a Rajoy. Luego no puede quejarse de que cierta inquina le vayan tomando.

Pero todo ello y toda la retahíla de exabruptos donde el separatista Tardá siempre saca podium quedaron, ya por la noche en cáscara. Porque al final se votó de lo que iba todo ello, que ya digo parecía que era lo que no se iba a votar ni se votaba en medio de la entretenida, que lo fue, farsa. Se voto a Sánchez y sí fue histórico. Jamás en la historia de la democracia se ha producido una derrota tan absoluta. Sánchez IV de Madrid, peor resultado electoral de la historia del PSOE logro romper todos los record de votos en contra en una investidura. Pero se marchaba contento, y no porque piense que el viernes puede darle la vuelta sino porque toda esta representación le ha salvado el pellejo y el puesto en el partido. Que es posible que le den otra oportunidad en junio.

La derrota nunca es dulce, aunque lo diga Guerra. La derrota se ira cobrando réditos. Y al Presunto Presidente, aunque ahora se de por satisfecho, puede empezar a reclamarle intereses a partir del lunes.

Antonio Pérez Henares ( Periodista Digital )

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