SÁNCHEZ CONTRA LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA

guerreroñ

SÁNCHEZ CONTRA LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA

A Pedro Sánchez no le importó lo más mínimo que el comisario europeo de Economía Pierre Moscovici le recriminara en Madrid el otro día su rechazo al tratado de comercio de la UE con Canadá. La venganza del renacido líder del PSOE con quienes le apartaron de su puesto en octubre incluye a los dirigentes de la socialdemocracia del viejo continente que contribuyeron a su defenestracion porque ya entonces no se fiaban de él.

Unos días antes del comité federal de octubre que interrumpió el liderazgo de Sánchez, Martin Schulz, ahora candidato del SPD frente a Angela Merkel en las elecciones generales alemanas del próximo mes de septiembre, viajó a Madrid a dar ánimo a los barones socialistas conjurados para poner en la calle a su secretario general. Schulz no había olvidado el desplante del recién ascendido Sánchez cuando en 2014 ordenó a sus eurodiputados que votaran en contra del acuerdo alcanzado entre socialistas y populares europeos para que el presidiera la Eurocámara a cambio de que el conservador Jean Claude Junker saliera elegido presidente de la Comisión.

A finales de 2016 Sánchez no tenía prácticamente nada en común con los máximos dirigentes europeos de izquierdas, todos ellos encuadrados en el campo ideológico de la socialdemocracia: el propio Schulz, los franceses Hollande y Valls, el italiano Renzi. Para suerte del español, todos ellos han ido perdiendo el poder mientras el socialismo del continente se hace más de izquierdas cada semana que pasa. Lo mismo que viene sucediendo con el. El propio comisario Moscovici es ya, a todos los efectos, un cadaver politico andante, un dirigente del Partido Socialista de Hamon, que se quedó con el 6% del voto en las presidenciales francesas.

Pedro Sánchez no tiene ya un socialdemócrata europeo que le quiera ni tampoco el apoyo de su grupo parlamentario en la Eurocámara. Ha cesado a Ramón Jáuregui como portavoz para sustituirle por Irache García, la única del grupo que no simpatizaba con Susana Díaz. Como es natural, todos menos García se quedaron de piedra cuando su líder anunció primero el voto el contra, luego la abstención, a un tratado de libre comercio de la UE con Canadá que no sólo ha tenido el apoyo de todos los socialistas en Estrasburgo: Es que la ponente del acuerdo fue la socialista española Inmaculada Rodríguez Piñeiro.

El secretario general del PSOE no está, sin embargo, solo en Europa, donde los socialistas se están radicalizando a marchas tan forzadas como la suya. El británico Jeremy Corbin, el laborista más de izquierdas de las últimas décadas, ha salvado los muebles en sus elecciones contra Teresa May, los socialistas portugueses gobiernan con los comunistas, todo un ejemplo que le encanta recordar a Pedro Sánchez, y el griego Alexis Tsipras, lo más parecido a Podemos que se despacha por ahí, anda coqueteando con el grupo socialista europeo para ver si le permiten incorporarse. Así que si Sánchez acaba convirtiendo al PSOE en Podemos, como parece ser su intención, le aplaudirán más allá de nuestras fronteras.

Curri Valenzuela ( ABC )

viñeta de Linda Galmor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*