A SÁNCHEZ LE SUCEDIÓ AYER COMO A VERNON EN CARTAGENA DE INDIAS

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A SÁNCHEZ LE SUCEDIÓ AYER COMO A VERNON EN CARTAGENA DE INDIAS

Todo hace pensar que ayer Pedro Sánchez y los suyos, tras haber echado la red en el teatro de la política nacional, esperaban una pesca milagrosa: capturar en sus mallas nada más y nada menos que al presidente del Gobierno. Habían conseguido, en efecto, que, tras varios intentos fallidos, el tribunal que juzga el llamado caso Gürtel lo citara a declarar como testigo. Esperaban del abogado que iba a interrogarlo que no solo lo pusiera en aprietos, sino que lo hiciera caer en alguna contradicción insalvable. Y confiados excesivamente –por lo que se ha visto después- en las capacidades profesionales del letrado, daba por hecho que habría motivos suficientes para pedir con fundamento la dimisión de Rajoy.

Pero a Sánchez le sucedió como al almirante británico Vernon, que estaba completamente seguro en marzo de 1741 de que iba a conquistar la hoy colombiana y entonces plaza española Cartagena de Indias. Por ello, envió mensajes al Reino Unido, dándolo por hecho, provocando, nada más y nada menos, que el rey Jorge II pasara por el ridículo de hacer acuñar once tipos diferentes de medallas y monedas conmemorativas de la gesta, en una de las cuales se veía a nuestro genial marino Blas de Lezo arrodillado ante aquél entregándole su espada con la siguiente inscripción “El orgullo de España humillado por Vernon”.

Pues bien, nuestro Vernon-Sánchez estaba tan convencido de que el abogado Benítez de Lugo iba a “destrozar” a Rajoy en la interrogatorio, que, tras la declaración testifical del presidente, compareció ante la prensa con un tono solemne y habló de “un día negro para la historia de nuestra democracia”, de que se causó un “daño irreparable a la imagen de España” y se provocó “una mancha en en la proyección internacional y el prestigio de nuestro país”, razones por las cuales exigió que “por dignidad, y no por la suya, sino por la de nuestra democracia, le exigimos desde el PSOE que esta mañana presente su dimisión ante el Rey”.

Nunca tuve dudas al respecto, pero cada vez estoy más convencido de que nuestro Vernon-Sánchez no se entera de nada. Como ya escribí en este blog hace mucho tiempo, quiere ser a toda costa Presidente del Gobierno para lo cual lo primero que tiene que conseguir es que esté vacante el puesto. De ahí su obsesión con Rajoy y que no desaproveche la ocasión, aunque sea tan improcedente como la de ayer, para invitarlo a que dimita. Lo que ocurre es que con actuaciones tan huecas, rimbombantes y disparatadas como la de ayer va a tener difícil que confíen en el los votantes y que pueda reunir el número de escaños suficientes para conseguir la confianza del Congreso.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )

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