Sánchez se está relamiendo de gusto y se va a ulcerar los labios

pedrinrana

Sánchez se está relamiendo de gusto y se va a ulcerar los labios.

Como seguramente sabrán, alguien se relame de gusto cuando encuentra mucha satisfacción en un manjar o en otra cosa. Pues bien, tengo para mí que Sánchez se está relamiendo de gusto porque espera un desenlace del referéndum del 1 de octubre en el que su equívoca posición sobre España le rinda el beneficioso efecto de hacerle llegar a la Moncloa, objetivo que tan obsesivamente persigue.

Los españoles estaríamos completamente seguros del fracaso estrepitoso del referéndum del 1 de octubre si el PSOE mantuviese una defensa tan inequívoca de la Constitución como la del PP y Ciudadanos. Pero el PSOE de Sánchez está emboscado. Anuncia una aparente defensa de la Constitución, pero deja solos ante el peligro al PP y a Ciudadanos. Sánchez pretende ocultarse entre el ramaje del rebumbio y, si el referéndum no fracasa –cosa que sucederá sin duda también por su culpa-, presentarse a continuación como la única alternativa para la defensa de la unidad de España.

Lo que ignora Sánchez es que su jugada se ve desde media legua. Los otros dos partidos inequívocamente constitucionalistas se fían del PSOE, desde que está al frente Sánchez, lo justo; es decir, nada. Y es que no es fácil de entender que un partido se declare al mismo tiempo “constitucionalista”; es decir, que defienda la unidad de España y que no hay más soberanía que la del pueblo español en su conjunto, y que defienda la plurinacionalidad y proponga un Estado Federal.

Si es cierto el refrán de que no hay peor sordo que el que no quiere oír, no tengo ninguna duda de que Sánchez es uno de esos sordos. No quiere enterarse de que lo que desean los secesionistas catalanes es separarse de España. No aceptan ya cualquier forma de integración, no desean ser parte de España. Por eso, parece que solo formarían parte de una operación para llevar a Sánchez a la Moncloa si a cambio éste les garantizase la independencia.

De ser así las cosas, y esto es se puede leer en este blog una y otra vez a los que se declaran independentistas, Sánchez está mal camuflado: intenta disimular que es constitucionalista, pero los constitucionalistas no lo ven del todos así; e intenta pasar por moderadamente nacionalista, pero los independentistas no lo consideran uno de los suyos.

Así que, si como creo firmemente, el referéndum no llega a celebrarse, los lamidos que se está pasando Sánchez por los labios le acabarán ulcerando la boca. Porque la jugada maquiavélica que cree estar preparando lo hará quedar en tierra de nadie: no será visto por la generalidad como un auténtico constitucionalista, ni los separatistas verán en él el camino que los llevará indefectiblemente hacia la independencia.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor

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