Sánchez y su transformación en ” Taxi Driver “

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Sánchez y su transformación en ” Taxi Driver ”

No puedo evitar que me produzca una sensación de lástima”, “está solo, no tiene prácticamente a nadie”, “hay unas cuantas cosas que no ha podido superar”, “un día te dice que sí y otro día que no se va a presentar a la secretaría general”, “su comportamiento no está siendo racional sino que sale de las tripas, de los engaños y desengaños de las relaciones humanas que ha mantenido dentro del partido…”.

Valgan estas frases sueltas, sacadas de conversaciones con el entorno de Pedro Sánchez, un entorno cada vez más descreído y menguante, para tratar de entender los pensamientos que rondan ahora mismo por la cabeza del ex secretario general del Partido Socialista.

Su trayectoria se asemeja cada vez más a la de un personaje de ficción de Netflix. Si hace unos meses le equiparábamos al protagonista de ‘Breaking Bad’, por eso de que políticamente está acabado pero va armado y resulta peligroso, ahora parece haber devenido en una especie de Travis Bickle, el exmarine solitario e inestable que Robert de Niro encarnaba en ‘Taxi Driver’.

De la misma forma que Bickle tornó en misántropo a la hora de adaptarse a una nueva realidad tras regresar de la Guerra de Vietnam, Sánchez tampoco parece haber superado el golpe de los coroneles con el que le sacaron de Ferraz aquel ya famoso 1 de octubre de 2016.

El Confidencial

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