¿ Se arrepienten los Papas ?

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Si es así, me malicio que el Papa Francisco es muy probable que tenga un mal rollo interior por no haberse encontrado, aunque fuese fugazmente, con las Damas de Blanco en Cuba ni haber hablado en ningún momento, durante su estancia en la Isla, sobre la libertad de los presos o el respeto a los derechos humanos.

Desde que el cardenal Bergoglio es Papa creo que he escrito dos artículos sobre él.
No soy muy aficionado a meterme en asuntos religiosos porque eso es algo que tiene que ver con la conciencia individual de cada uno, y yo solo desnudo, a veces la, mía.

En los dos tres artículos que, al comienzo de su papado le dediqué, escribí con simpatía y una cierta admiración por el personaje que viste de blanco en el Vaticano, porque ciertamente es más cercano y austero que sus predecesores, al menos en el vestir, y además su discurso es cercano, tolerante, y tiene una especial sensibilidad por los pobres del mundo.

Él conoce perfectamente cuál es su capacidad de influencia y la utiliza, pero creo que en esta oportunidad ha ejercido más de político que de religioso. La prudencia en sus actuaciones ha sido superior a la sensibilidad que esperaban los disidentes encarcelados o reprimidos por el régimen cubano.

La disidente y líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, ha lamentado que Bergoglio haya sido más diplomático y menos pastor de lo que fue Juan Pablo II cuando estuvo en la isla, tal vez porque el Papa polaco conocía bien a los comunistas de su país y el cuerpo le pedía decirle un par de cosas a los Castro.

Durante la visita de Bergoglio la policía cubana detuvo y maltrató varias mujeres de Blanco, a las que impidió que se acercaran a él, entre ellas a la disidente y líder de de ese grupo, Berta Soler.

Ella ha reconocido que “El Santo Padre dijo cosas muy bonitas en sus homilías, pero para que se lleven a la práctica es necesario que exista libertad y se respeten los derechos humanos, si no vamos a ir a peor”.

No sé si estoy en lo cierto pero al único jefe de estado al que se le permite ser políticamente incorrecto cuando visita otra país es al Papa de Roma y ésta vez, Francisco, en vez de comportarse como un roquero ha preferido parecer un gentleman, y eso no es lo que se esperaba de él.

Diego Armario

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