Un sector del PSOE pide un candidato que «no haya estado en el fango»

dEmoniOsñ

Un sector del PSOE pide un candidato que «no haya estado en el fango»

«No es la primera vez que me ocurre», decía ayer en Cádiz Susana Díaz tras ser recibida a gritos antes de su reunión con el alcalde José María González, «Kichi». La semana pasada también fue increpada en su gira por Castilla y León. Es imposible saber cuántos militantes del PSOE estaban entre los alborotadores, pero los había. La dirigente andaluza sabe que esto le va a suceder donde vaya, pero no va a tirar la toalla. Los suyos están planificando una campaña en toda regla, aunque no ha formalizado su candidatura, porque el congreso todavía no se ha convocado. Su próxima exhibición de fuerza será el sábado, en un acto sobre municipalismo con alcaldes socialistas de toda España.

Esa misma semana, Pedro Sánchez sacó músculo en la tierra de la andaluza, en Dos Hermanas. Más de mil personas llegadas desde toda España hicieron pequeño el Palacio de Congresos. Fue la explosión de un mensaje populista de «bases contra dirigentes» con una simulación de que el mensaje es la militancia y no tanto el candidato, aunque en palabras de un dirigente nada sospechoso de apoyar a Sánchez «es meritorio el apoyo que consigue de la militancia». El ya candidato Sánchez con su lema «Somos socialistas» va a continuar recorriendo España. Próximas paradas: Zaragoza (sábado) y Castellón (ayer), el feudo de Ximo Puig, el presidente valenciano. Puig vive una auténtica rebelión en Valencia, con José Luis Ábalos al frente de un nutrido grupo de alcaldes, y el beneplácito de Carmen Montón, la consejera de Sanidad. La visita de Sánchez –que se comprometió a incluir en los estatutos «como obligatorio» la consulta a la militancia de todos los acuerdos de Gobierno– es toda una afrenta al secretario general del PSPV, uno de los aliados de Díaz.

Mientras, Patxi López se reunía con Sara Hernández, la secretaria general de los socialistas madrileños impuesta por Sánchez y la más «pedrista» del «pedrismo». El apoyo a Sánchez en Madrid se diluye así porque «esta es la coherencia ideológica del grupo de Pedro», apunta un dirigente del PSM. El vasco sigue aglutinando en su entorno a los dirigentes que otrora dieron apoyo al secretario general como César Luena, Óscar López, Idoia Mendia, Francina Armengol y una parte del socialismo catalán, configurando una alternativa de izquierdas, aunque alejada de la palabrería «antistablisment» de Sánchez, que se resume en esta frase: «Cuando tomamos la decisión de abstenernos debilitamos al PSOE», acompañada de la bandera de votar contra los presupuestos de Rajoy.

Con este escenario, el PSOE afronta los cinco meses que restan hasta el congreso federal que elegirá un nuevo secretario general y que trazará una nueva línea táctica y estratégica del partido con el objetivo de recuperar La Moncloa. Sin embargo, este escenario queda lejos de ser un camino de rosas y se traduce en incertidumbre e inestabilidad, y se resume, para una mayoría de líderes socialistas, en una honda preocupación que se ha acentuado, más si cabe, tras el mensaje enviado por las primarias francesas que han encumbrado a Hamon frente a Valls. Porque para muchos, ganar en las primarias no es sinónimo de ganar elecciones. De hecho, una buena parte de dirigentes socialistas cargan sobre las espaldas de Sánchez las últimas derrotas electorales. Emiliano García-Page, el presidente castellanomanchego, le puso letra a esta música: «Un secretario general no es un gerente que gestiona las intrigas internas», sino que debe dar un mensaje mayoritario y no sólo «contentar a unos pocos», en una clara referencia a la militancia socialista.

Esta situación no hace vislumbrar un proceso tranquilo. Antes, al contrario, se perfila cainita. Por eso, dirigentes de varios territorios apuntan un cuarto candidato, «alguien que no haya estado en el fango», en referencia al duro enfrentamiento del Comité Federal de octubre. «Esta fruta no está madura», apunta otro dirigente que no ve con malos ojos esta opción, ya que «Patxi está muy señalado. Lo rechazan los de Susana y los de Pedro» y «la reconciliación entre Susana y Pedro básica para el futuro, es un imposible». En definitiva, se busca un mirlo blanco. «No hay mirlos, y los mirlos no duran», contesta otro líder cercano a Díaz.

El problema para muchos dirigentes consultados es que «ese mirlo no existe. Tenemos lo que tenemos», y a pesar de todo el debate existe y defienden buscar una solución desde antiguos madinistas hasta partidarios de Susana Díaz. Incluso López jugó esta baza cuando presentó su candidatura, pero el anuncio de Sánchez rompe este esquema. En los últimos meses han salido a la palestra los nombres de Elena Valenciano y Ramón Jáuregui. Ambos han negado esta posibilidad y los candidatos no abundan. Nadie se atreve a aventurar un nombre que, sea el que sea, deberá contar inevitablemente con el apoyo de Díaz.

En otros círculos socialistas suena hace tiempo Ignacio Urquizu, diputado por Teruel y uno de los miembros de la ponencia política que dirige Eduardo Madina. Este politólogo y sociólogo está considerado un hombre de Javier Lambán, el presidente aragonés que apoya a Díaz. Sin embargo, su candidatura no está bien vista por una mayoría porque consideran que le falta experiencia. Otros hablan de Víctor Gómez Frías, un desconocido profesor universitario muy cercano a Miguel Sebastián. Otras miradas se dirigen hacía Madina, que no parece dispuesto a embarcarse en la travesía.

Toni Bolaño ( La Razón )

 

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