Siempre nos quedará La Radio

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Siempre nos quedará La Radio.

Escuché durante algo más de media hora a Fito, y después puse la radio para enterarme de lo que pasaba en el Congreso, porque aunque el de hoy no tiene nada que ver con el que yo conocí en unos años en los que los diputados fumaban en el Hemiciclo y los políticos se liaban con las periodistas, también tiene sus singularidades .

Por entonces Paxti Letamendia podía gritar con el puño cerrado y desde la tribuna de oradores algo así como “Gora Euskadi Askatutá”, Mosén Xirinacs hacia huelga de estar de pie, sin ocupar su escaño, en protesta porque el Estado español no estaba dispuesto a concederle la independencia a Cataluña, y los comunistas de Santiago Carrillo, recios en sus discursos y protestas, pero eso no era óbice para que llevarán corbata y no se dejaran rastas.

En la sesión constitutiva del parlamento, unos juraban, otros prometían y , los que no creían en el sistema, lo hacían “por imperativo legal”, pero evitaban hacer capulladas con fórmulas raras.

Yo estoy persuadido que, los diputados de entonces,de haber incluido en su fórmula de juramento o promesa alguna adenda, como mucho habría citado al Quijote, que es el revolucionario más serio que nos ha dado la historia de la literatura.

Ahora la cosa es distinta, y yo lo entiendo, porque cuando no hay historia vivida que recordar ni poso intelectual del que echar mano,el nivel baja mucho… bueno yo diría que cae en picado, y ésa es la razón por la que no quería perderme el espectáculo de ocurrencias de algunos indigentes intelectuales, que aprovechan un momento para que se hable de ellos , aunque saben bien que nadie les recordará ni entrarán en los anales de la historia parlamentaria cuando ya no estén.

Tenemos un país del que yo al menos me siento orgulloso porque la masa crítica de intelectuales, artistas, trabajadores, y demás gente decente y generosa, supera con mucho a los fútiles cantamañanas que dicen ser lo nuevo de esta España, cuyo nombre se niegan a pronunciar.

Los Cañameros y algunos de sus colegas hace tiempo que dieron de si todo lo que podían dar.

Diego Armario

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