EL SÍNDROME DE ESCARLATA O’HARA

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EL SÍNDROME DE ESCARLATA O’HARA

La cosa empezó con un cotilleo de la Policía Nacional: un tiparrón de dos metros de altura llegaba al Congreso por el parking con intención de no ser visto. Los mandos de seguridad echaban una mano a los periodistas dado que el caballero en cuestión era Pedro Sánchez.

Un mes sin aparecer por la Cámara y, fiel a su estilo chulesco, el defenestrado líder avisaba por Twitter de que llegaba para votar NO a Mariano Rajoy. Casi a la misma hora, el candidato a presidente no alteró su costumbre de acceder al patio principal con sus colaboradores, estrechar las manos de varios diputados y saludar cortésmente a todo el mundo. Arropado hasta la saciedad por la cúpula del PP, su cara denotaba serenidad y un pelín de satisfacción. La de Pedro Sánchez era una auténtica cruz, aunque intentó disimularlo.

Pilar Ferrer ( La Razón )

 

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