SOÑADORES

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SOÑADORES

El rubio oxigenado que gobierna los Estados Unidos a base tuits, ha llamado países de mierda  a los lugares  más pobres de los que proceden miles de emigrantes que quieren hacer realidad el sueño americano. 

Muchos de estos ciudadanos van a los Estados Unidos con el mismo objetivo con el que otros vienen a los países europeos porque desde siempre el hambre, la violencia, la falta de libertades o el legítimo deseo de que sus hijos vivieran mejor que ellos los lanzó a los más pobres a las carreteras o a los mares,  y cuando llegan, con sus cuerpos mojados por el agua salada o sus pies encallecidos por kilómetros de caminos sin asfaltar, unas veces reciben el abrazo y la ayuda de la gente de bien y otras el silencio egoísta o la huida miedosa de quienes  ignoran que el hombre o la mujer que sueña es por naturaleza emigrante.

Cuanto más ricos son los países más fácilmente se convierten en fábricas de insensibilidades frente a los que más ayuda necesitan, porque sus gobernantes han olvidado el discurso  más bello de todas las sociedades modernas que fue el que proclamo la revolución francesa con su canto a la igualdad, la fraternidad y la solidaridad.

A veces se escuchan tímidas o falsas  proclamas de políticos en favor de los más necesitados que huyen de países en los que la vida es más barata que la bala o el machete con el que les quitan la vida, pero solo son palabras, porque luego legislan en contra de sus promesas.

El debate en estos momentos en los que el miedo y la inseguridad condicionan casi todo no tiene por qué convertir en sospechoso a cualquier ciudadano que escapa de un país pobre o ausente de libertades, y la sociedad debería ser más ejemplar que sus gobernantes que creen que solo con prometer bienestar para los suyos han cumplido con su obligación.

Sólo los hombres y las mujeres  somos capaces de soñar y nadie, salvo nosotros mismos, puede robarnos ese desahogo por muy mal que nos vaya en la vida.

Donald Trump es el presidente  legítimo que han elegido los norteamericanos, y son precisamente una gran parte de los ciudadanos de ese país los que se avergüenzan de que les represente un hombre hecho de excesos verbales y despropósitos, porque los Estados Unidos de América son la nación del mestizaje y las oportunidades, también de las injusticias y la pena de muerte, pero en cualquier caso es un lugar en el que un negro pudo alcanzar la Presidencia de la nación.

Otro negro, Martin Luther King, murió asesinado sin ver cumplido el sueño de que todos los ciudadanos, sin distinción de raza, tuvieran los mismos derechos y oportunidades,  y a mucha gente  se les robó el mes de abril.

Todo el mundo tiene derecho a soñar. Renunciar a esa necesidad solo depende del que ha decidido que bajar los brazos, pero nadie tiene derecho a robarles el sueño.

Diego Armario