Soy español

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En la vida, si uno es medianamente decente, asume su identidad y no esconde sus afectos, pero España es una nación en la que reside gente sin complejos, gente acomplejada y gente vomitiva, y que cada uno decida en cuál de estos grupos está.

Por eso, un día como hoy, aunque no acostumbro a hacer declaraciones que reafirmen lo obvio, digo que me siento orgulloso de ser español.

Es cierto que en todas partes cuecen habas y que los sentimientos son tan individuales que a nadie se les pueden imponer, pero lo que si es moneda común en todos los paises en los que vive gente decente y seria es que, al menos, se respeten los símbolos del lugar en el que uno ha nacido o reside.

En cambio aquí lo que es noticia el día de la fiesta nacional es el exabrupto, la provocación y sobre todo la falta de respeto de algunos personajes que se convierten en noticia el día que vomitan más estupideces .

En otros países las diferencias políticas se dirimen en los programas electorales , en la distintas visiones de la sociedad que mantienen y defienden sus ciudadanos, pero lo que no cuestionan y, por supuesto, no insultan, son los símbolos que secularmente han identificado a una nación .

Es democracia es sencillo manifestar las diferencias políticas en los debates, en los medios de comunicación,en el Parlamento y en las elecciones.

Para mi son muy respetables los ciudadanos que habiendo nacido aquí no se sienten españoles, de la misma forma que lo son los mormones que no se sienten judios o los musulmanes que no se sienten cristianos, siempre que respeten los sentimientos y las creencias de los demás.

Los que ya me cargan hasta la nausea son los faltones que, por el hecho de ser más conocidos o populares, aprovechan cualquier oportunidad para agraviar los sentimientos de una mayoría de hombres y mujeres que tienen el orgullo íntimo de pertenece a un país.

Yo no confundo mi idea de España con lo que hacen quienes nos representan en las instituciones, porque de ser así resultaría muy difícil sostener esa convicción, pero mantengo que la coherencia de uno y otro lado no debe defenderse con el insulto.

Diego Armario

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